Cómo podemos ayudarte para dejar los tóxicos

Cómo podemos ayudarte para dejar los tóxicos

Empecemos por el tabaco, y tratemos la naturaleza del hábito de fumar. Se nos presenta como algo que produce realmente cáncer. En 1994 se nos dijo, dadas las investigaciones pertinentes, que no importa realmente la cantidad que se fume, aun cuando en algunos casos lo sea, para que un cigarrillo pudiera ser desencadenante del cáncer ¿Y qué decir del aumento de los glóbulos blancos que se produce al fumar? Ese aumento es un síntoma predictivo de infarto. Por otra parte se ha demostrado que puede alterar nuestro ADN, con las consecuencias graves que esto supone para la salud. Los contenidos del tabaco inciden en trastornos de tal modo que el Estrés deja de ser controlable provocando una disminución de las defensas, y modificaciones químicas que pueden perturbar el equilibrio del pensamiento, hasta el punto de ser más favorable la presencia de la depresión. El monóxido de carbono que se produce en toda combustión no es solamente altamente tóxico sino que además sustituye al oxígeno en el vehículo que transporta la sangre que ésta se hace más afín a aquel que al oxígeno con el agravante que esto supone para la salud. La nicotina lo hace hondamente adictivo creando una costumbre neuromuscular dados los mecanismos físicos que suponen las repeticiones de los actos de sacar la cajetilla, el cigarrillo y de ponerlo en la boca y de encenderlo, y la contaminación del sistema neuronal por la droga que supone la nicotina.

En conclusión digamos, que las alteraciones que se producen en el organismo como consecuencia de fumar tabaco son de tal naturaleza que podemos afirmar, como con el alcohol, que el organismo se encuentra a merced de cualquier enfermedad [1] puesto que todos los sistemas se ven afectados y las defensas se presentan a la baja. Es de por sí un destructor de las reservas de vitaminas y especialmente de la vitamina C.[2] De ahí que nos limitemos ahora a consignar que dicho hábito crea graves problemas para convivir de modo adecuado con el Estrés y sin verse afectado por él. En realidad el fumador se predispone a poseer todos los tipos de cáncer ¿Por qué? El sistema inmune se inhibe en circunstancias de Estrés negativo o como consecuencia de sustancias cancerígenas. El tabaco es una de ellas. Destruye las defensas. Por otra parte la reducción de oxígeno que se produce en el sistema circulatorio como consecuencia de la acción de estrechamiento de los capilares y de las arterias por la nicotina y por la alta concentración de monóxido de carbono en la sangre del fumador, favorece la adquisición de diversos cánceres [3] entre los que se encuentra el cáncer pulmonar.

El alcohol

Reflexione bien sobre la falacia de la moderación en el beber.[4] El alcohol estorba, limita e incluso destruye la obra de las células y a las propias células. En cualquiera de las fases en que se pueda encontrar como consecuencia de la bebida es un perjuicio, y un atentado a las posibilidades de afrontar el Estrés.

Tras la estimulación que provoca el alcohol hay una reacción química que pone en funcionamiento las defensas del organismo que identifican al alcohol tal como es: un enemigo. Hay células defensoras que se sacrifican en su lucha contra el alcohol.

Sobre el sistema circulatorio, el alcohol crea zonas sin suficiente riego sanguíneo con implicaciones irreparables para ciertos tejidos. Como consecuencia del alcohol los glóbulos rojos forman tapones a fin de obstaculizar a que el alcohol circule especialmente hacia las células del cerebro. De ahí que el efecto aglutinador del alcohol sobre los glóbulos rojos dure hasta doce horas después de haberse consumido una bebida alcohólica. Después de haberse bebido alcohol siempre se pierde algunas de las células cerebrales que no pueden ser remplazadas.[5]

La arteriosclerosis es otra de las enfermedades que favorece, entre otras cosas, el consumo de alcohol.[6]

El hígado se ve perturbado. La relajación que usted experimenta a los pocos minutos de haber bebido alcohol se ve contrarrestada por el esfuerzo que tiene que realizar la célula hepática para deshacerse de lo que se interpreta como veneno. Con el tiempo, si no se toman medidas de abstención, la ingesta de alcohol perturba la nutrición. Por un lado, para que la célula hepática lleve a cabo su función antitóxica precisa de una adecuada provisión de vitaminas, proteínas y azúcares. Por otra parte, la nutrición del individuo se ve alterada como consecuencia de la ingesta de alcohol y la desintoxicación de la sangre no puede realizarla correctamente. Como resultado de todo ello, el hígado se va endureciendo y sus venas comprimiendo. La circulación se ve trastornada produciendo graves molestias y en última instancia la cirrosis hepática.

El estómago padece con las primeras dosis una acción irritante en la mucosa, y se manifiesta produciéndose cantidades de anhídrido clorhídrico creando problemas a la función digestiva, pudiendo causar gastritis.

El sistema nervioso y el cerebro se ven afectados. Deformaciones palpables se observan en los cerebros además de vasodilatación de los vasos (recuerden la arteriosclerosis). Aumenta la respiración y se embota la audición. Al reducirse la sensibilidad de la córnea, disminuye la visión y la capacidad de reacción del individuo frente a un deslumbramiento, dificultando además la fijación de la mirada. La alteración de estos órganos vitales impide la apreciación correcta de las distancias.

La influencia del alcohol sobre la genética se ha comprobado claramente: hay peligro para el feto de las embarazadas que beben alcohol, produciéndose en aquél deformaciones y lesiones. Se han evidenciado trastoques en los cromosomas, y males irreversibles por vía de herencia en otra generación, traduciéndose en algunos casos en situaciones de subnormalidad.

¿Cómo le afecta el alcohol en su lucha respecto del Estrés?

En principio cualquier anomalía que se produce en nuestro organismo nos afecta respecto al control del Estrés. Si a esto añadimos situaciones enfermas que resultan del alcohol todavía más el individuo se verá aquejado.

Está demostrado que la ingesta de alcohol ocasiona un aumento de la actividad del sistema simpático y una excitación de las glándulas suprarrenales provocando una reacción de estrés con su componente no específico a nivel neuro–endocrino  de igual valor que si se tratara de cualquier otro caso de estrés.[7] Esto de por sí ya sería suficiente como para optar por la abstención. Ya que la tasa de uso y desgaste de la energía biosíquica del organismo se va a ver disminuida y alterada considerablemente, rebajando la calidad de vida y adelantando la muerte. El aumento en la sangre de cortisol, catecolaminas, adrenalina y noradrenalina, además del incremento de excreción urinaria, y secreción en el corazón y el cerebro con las consecuencias cardio – vasculares consabidas junto al crecimiento de los ácidos grasos y triglicéridos, provocados por la reacción del estrés, es un indicio suficiente como para preferir la abstención total de bebidas alcohólicas.

El oxígeno es importantísimo para que la frecuencia cardíaca se realice al ritmo adecuado. Ahora sabemos que el oxígeno falla o falta en las arritmias o en la taquicardia. Y que en los casos de isquemia hay un aumento peligroso de la frecuencia cardiaca producido por la necesidad de un incremento del consumo de oxígeno semejante a cuando existe un déficit de su aporte.[8] Una de las cosas que realiza el alcohol es alterar la capacidad de oxígeno. Con lo cual ha de reconocerse la necesidad de una educación y preferencia que lleva a la abstinencia. Y todo lo indicado sin omitir el valor de nuestro ejemplo hacia todos aquellos que nos rodean.

En conclusión

Con la descripción y documentación ofrecida no podemos mantener una posición neutra con el alcohol abogando por la moderación. El alcohol es un estresor muy peligroso y evitable. Cualquier dosis por moderada que parezca no solamente no aporta ningún tipo de alimento [9] sino que siempre perjudica. Engaña estimulando pero acaba con deprimir. Tarde o temprano habrá deterioros y desencadenamientos imprevisibles aun cuando se tomen cantidades interpretadas como moderadas socialmente.[10] Se trata de algo que básicamente es un veneno, una droga, una toxicomanía grave, un perjuicio para la salud. Recuerde por otra parte que más de la mitad de los accidentes de tráfico se provocan por el alcohol.

Si verdaderamente es usted un verdadero bebedor moderado,[11] será una persona suficientemente equilibrada como para aceptar los consejos que le estamos dando. Si el alcohol no te domina déjalo. Si puedes dejarlo será una evidencia de que no te domina. Si no puedes dejarlo sería una demostración de que no eres simplemente un bebedor moderado. Si el hecho de beber te impidiera aceptar estos consejos podría ser una evidencia más de que no es un bebedor moderado Y si así fuera entonces te conviene urgentemente hacer un plan de abandono.

¿Y el café?

El café lo mismo que la nicotina son alcaloides. Independientemente de que los efectos de la cafeína han sido estudiados elevando la tensión arterial y el colesterol [12] con los problemas patológicos colaterales que lleva consigo, es considerado por los especialistas como un factor de Estrés negativo.[13]

Cómo dejar de fumar y cualquier otro tóxico sea alcohol u otro

En principio hay puntos que pueden ser aplicados indistintamente para la lucha sea respecto al tabaco, alcohol u otro tipo de drogas.

Un factor importante para dejar de fumar o abandonar cualquier hábito adictivo es el de aprender a utilizar la voluntad. Las fijaciones y automatismos que el tóxico conlleva, únicamente puede dar resultado el desalojarlos cuando creamos otros automatismos de forma voluntaria. Ypara ello es preciso ejercer la voluntad, y aprender a controlar el hábito, pero ¿Cómo ejercer la voluntad cuando el hábito es el que lleva el control?[14]

Desde el momento que se toma una decisión en la mente en cuanto a dejar de fumar o de tomar cualquier sustancia perjudicial para la salud, ya se está ejerciendo la voluntad. El aspecto práctico y resolutivo se encuentra en el primer ataque que la sustancia adictiva realiza. Este primer ataque es casi imposible de resistir. Pero la resistencia lleva consigo un fortalecimiento de la voluntad, y la evidencia de que el ataque disminuye su fuerza hasta desaparecer por unos instantes, y estamos preparados para soportar mejor el próximo, al mismo tiempo que la satisfacción de haber vencido supone una movilización de poder que nos ayudará en el siguiente asalto. Con este primer embate resistido descubrimos que “la verdadera voluntad es el poder de obrar en contra de la mayor resistencia”, y el despliegue de satisfacción y poder por haber vencido se concretiza en “realizar actos o tomar decisiones en virtud de principios o motivos excepcionales”, puesto que querer verdaderamente “es obrar contrariamente a nuestros gustos y deseos cuando eso es necesario” ¿Qué principios de actuación y motivos deben incidir, a fin de que pueda ser efectiva nuestra resistencia y contraataque?

Sabemos que van a haber sucesivas acometidas de la sustancia adictiva, y no se harán esperar, pero descubriremos conforme vayamos poniendo en marcha “esos actos y principios” en procura del cumplimiento de la decisión tomada, que va perdiendo intensidad el elemento adictivo, y que entre ataque y ataque se amplía más el ciclo, con lo que la puesta en práctica de esas acciones y motivos los evalúa nuestra mente como eficaces, y va dando tiempo para una nueva programación que, con su realización, fortalece más la voluntad.

De todo esto se desprende que debemos acostumbrar a nuestra mente a una actuación cognitiva que ayude a solucionar la problemática ¿Cómo se desarrolla esto y se fortalece la decisión?

Podemos especificar 4 etapas en todo acto voluntario:

1) En todo acto voluntario hay el conocimiento de un fin

Por lo tanto, es preciso plantearse esa finalidad respecto a querer dejar de fumar o de abandonar cualquier sustancia adictiva, con lo que el acto voluntario se pone en marcha sabiendo a dónde va a conducir la acción: a tener una mejor salud mediante el abandono de las sustancias adictivas. Téngase en cuenta que conocer implica analizar. Y por lo tanto habrá que reunir suficiente documentación que le lleve al conocimiento y a ejercer de modo voluntario.

2) En todo acto voluntario hay una deliberación

Se ha de hacer una apreciación de lo que conviene o no. Ha de reflexionar si es correcto o no seguir recibiendo nicotina o cualquier otro ingrediente perjudicial

3) Después de deliberar ha de concluir con decisiones

4) Y por último ha de ejecutar la decisión que ha tomado

En ese instante estará materialmente ejerciendo la voluntad

¿Cómo se ha de hacer ese ejercicio o fortalecimiento de la voluntad? Mediante el análisis, la crítica, la deliberación, la búsqueda de una finalidad. Haciendo lo que se ha convenido como correcto y beneficioso  aunque nos cueste. Cuando esto se repite en cada momento que viene el deseo de fumar, o de cualquier otro asunto nocivo, y se reflexiona en el sentido de necesitar tener una mejor salud, y decide rechazar ese deseo negativo, y escoge hacer respiraciones profundas, ejercicio, beber agua, o sencillamente se niega a tomar algo que le perjudica. Todo ello creará un automatismo voluntario, positivo y poderoso que dará la victoria. Eso es ejercitar la voluntad.

Dieta

Desde el punto de vista de la dieta, como regla general para vencer cualquier hábito, habrá que hacer durante 48 horas un plan depurativo consistente en zumos de fruta hechos con una batidora, y tomar cada dos horas, un vaso del líquido de agua preparado (dos litros) mezclado con sirope de arce y de palma, jugo de limón y pimentón. Habrá que pasar al tercer día a una dieta de frutas por la mañana junto con una cucharada sopera de germen de trigo, sésamo, lino, chía, jengibre y escaramujo en polvo; además de 120 mg de ginkgo biloba (repartidos en dos tomas: mañana y primeras horas de la tarde); 120 mg de coenzima Q10 (también repartidos en dos tomas); clorella, espirulina, y en ayunas zumo de dos limones y de naranjas. Al medio día tomar una buena ensalada, otro plato de verduras, además de otro plato donde se ofrezcan proteínas vegetales (salchichas o carnitas vegetales {y no de modo freído}, o legumbres secas, o arroz integral con verduras, o patatas asadas, o frutos secos oleaginosos {almendras, o avellanas, o nueces, o piñones o maní con la piel} con pan integral tostado). Y en la cena, sopa de avena, manzana asada y yogurt de soja. Siguiendo este esquema se pueden hacer variantes con diferentes ingredientes.

Si se ha de tratar el alcohol o la droga, se han de tomar infusiones tanto para estimular el hígado como para dormir.[15] Durante el día, distribuido en dos o tres veces se ha de tomar 5HTP.[16] La vitamina C y el magnesio son imprescindibles en la lucha contra los tóxicos

Motivos para dejar cualquier tóxico

La persona que ha adquirido hábitos perjudiciales para su salud, precisa de una motivación que le lleve a poner en movimiento su voluntad en una superación de ese hábito, y en la prosecución del cumplimiento de cualquier terapéutica conveniente para su recuperación como persona.

Es preciso poder ayudar en el sentido de que la persona en su estado de dependencia, valore adecuadamente su condición humana liberada de todo aquello que le limita y le destruye. El hecho de aceptar el cambio y supeditarse a éste, es una evidencia del mecanismo que posee nuestra propia persona en querer restablecer un patrón normal de conducta aceptado universalmente.

No cabe duda que si bien los motivos para dejar de fumar tabaco o abandonar el café, pueden ser los mismos que para cualquier otra dependencia, cuando se trata de la droga o el alcohol es preciso tener en cuenta ciertas consideraciones previas antes de aplicar terapéuticamente ciertos motivos.

A la persona que resta todavía en ese proyecto de recuperación, debe de convencerse de que mirar al pasado con las taras y posos que éste ha dejado no le beneficia para salir de su posición dependiente. Ha podido hacer cosas mal, incluso aun antes de caer en una hábito pernicioso. Pero eso quedará superado cuando comprenda que los males que se cometen antes de reflexionar sobre lo que implica ser una criatura de Dios pueden llegar a ser borrados de una conciencia que culpabiliza. Y que lo que le indujo a probar, era un estado humano desconocedor de cómo hacer frente a lo que le imposibilitaba ser una existencia humana sin deprimirse, y sin los impedimentos que ciertos contextos de la vida presentan. Con su salida  se demuestra así mismo que no se ha paralizado en el pasado, que ha habido auténticamente un acto de contrición, una catarsis tan purificadora que nada podrá obstaculizarle para su total encuentro con su persona nueva. La realidad, es, que todos los seres humanos precisamos en un momento determinado de la existencia, de un cambio, y de un continuo proceso de mejoramiento. Y ahora es ese momento de aquel que poseyendo una problemática como la de una toxicomanía, se fije el inicio de un cambio, poniendo en práctica la metodología que proponemos: sencilla pero eficiente, y económica. Pero debe configurar una motivación, y ya estamos indicando motivos suficientes para iniciarse y permanecer en una etapa de la vida totalmente nueva. Pero añadamos algo más para toda dependencia.

Los motivos deben servir para que las decisiones que tomemos resulten en una realidad permanente. Tanto el que deja de fumar tabaco como el de cualquier otro que quiera desligarse de cualquier hábito que le perjudica deberá considerar los motivos que le impulsan a deshacerse de la sustancia adictiva. De la consistencia de esos motivos dependerá la naturaleza y lo definitivo del triunfo.

Un motivo importante es disfrutar de mejor salud. Cualquiera que esté sometido a la presión de un hábito, le incapacita para poder deleitarse de lo que supone ser una persona liberada de todo lo que el tabaco o el alcohol u otra droga es capaz de producir distinto a lo que supone un goce como es el vivir en plena libertad: el hacer únicamente aquello que le beneficia y rechazar lo que le perjudica.

Si nos centramos ahora en el tabaco, la OMS nos dice que “el tabaco es la primera causa evitable de muerte precoz”. El cáncer de pulmón, enfisema, enfermedades del corazón, la impotencia sexual, bronquitis crónica, envejecimiento prematuro, taquicardia, depresión, menos memoria, y menos defensas, son argumentos suficientes como para motivarse a abandonar a “doña nicotina”, o cualquier otro tóxico que contribuye a un cuadro clínico de baja y mala calidad de vida. Pero el mantenimiento de un hábito, sea el del tabaco, u otro, con todo lo que implica, obliga a la persona a desprotegerse y a no poder hacer frente otras anomalías que se le presentan. Puesto que desde el punto de vista sicológico se programa, en general, a no hacer caso a otros aspectos relativos a una buena salud. El proyecto fumar le lleva a desconsiderar otras opciones que procuran una existencia equilibrada respecto a la salud. Por otra parte el premio que supone rechazar un hábito sea el del tabaco u otro, es el de constatar que cualquier perjuicio ocasionado por una sustancia adictiva, es en gran parte reversible en el tiempo: desaparecen las alteraciones somáticas; las lesiones imprevisibles no progresan. La piel se tersa, los bronquios se limpian, las venas recobran su elasticidad. Disfrutar de una mejor salud es un motivo importante, pero no el único.

El desarrollar un carácter digno, donde lo más preciado del ser humano: la libertad está auténticamente ausente. No es libre en abandonar el hábito perjudicial. Se trata de una persona que no se ha conducido por la deliberación y reflexión. Se le ha enseñado a la mente a actuar sin lógica, sin razonamiento, en perjuicio de la salud, perteneciendo a una sociedad atraída por lo que otros hacen. Y esta actuación ilógica se fija y crea una programación en otros asuntos también

El motivo referente a la familia es muy importante, puesto que su salud y su ejemplo les afectan. Sabemos que la salud o la enfermedad de un miembro de la familia afecta al resto. Independientemente de que todos tienen derecho a respirar aire puro, cosa que se dificulta en el hogar de un fumador, se debe saber que el método educativo de prevención de la droga y de cualquier otra cosa que perjudique la salud estará ausente en los hogares donde se práctica un hábito que va en contra de la salud. Toda familia debe tener en cuenta un plan educativo que prevenga la enfermedad, o la caída en hábitos nocivos para la salud.

Si bien es cierto que cualquier hábito malsano se puede vencer, no es menos cierto que el recuerdo del hábito les vendrá cíclicamente. Normalmente esto ocurre en la aparición de dificultades en el desarrollo de las actividades ordinarias. Pero ya sabe que está preparado, si tienen en cuenta lo indicado en este apartado. No olviden que el haber dejado de fumar o cualquier otro tóxico les ha enseñado a utilizar adecuadamente la voluntad, al decidir y haber alcanzado el objetivo propuesto, la seguridad en uno mismo crece, la personalidad se afianza. Aumenta la atención y la capacidad de concentración mental. El hábito puede despertar en circunstancias propicias, pero la abstinencia supone un ejercicio continuo de la voluntad logrando el equilibrio del estado de ánimo. También es preciso saber que aunque superado el hábito, cualquiera que éste sea, le ha dejado algunas cicatrices. Las consecuencias pueden traducirse, en un momento determinado en turbaciones en la salud, para las que estará preparado en protegerse. Porque ahora al haber dejado aquello que le perjudicaba, le hará insistentemente buscar caminos de salud. Orientaciones nuevas que le enseñarán a prevenir y superar ciertas condiciones enfermas. Sabrá utilizar adecuadamente lo que la ciencia médica basada en la ciencia de la naturaleza creada por Dios le propondrá.

El sentido espiritual no debe desdeñarse como el motivo importante. Cuando nos consideramos creación divina, y que por lo tanto respondemos a un designio del Creador, nos hará encontrar nuevas metas que se referirán siempre a una mayor y mejor fidelidad a la voluntad de ese Dios que se revela, y que Jesucristo se constituye en el representante de Él como Mesías.


[1] Hay algunas que son dramáticas como la del enfisema pulmonar, la cual se produce por la acción destructora del humo del tabaco en los bronquiolos terminales. O como la derivada de las enfermedades coronarias: la tercera parte de las muertes por enfermedad de las arterias coronarias es debida al tabaco

[2] Uno de los elementos que ayuda en la lucha contra el tabaco, y a depurarse de nicotina son las frutas ricas en vitamina C. Hay una planta excelente que ayuda a depurarse y desintoxicarse, y que se puede tomar en la ensalada, y muy económica: el berro.

Las políticas que se están llevando a cabo por los diferentes países en materia de dejar de fumar son notablemente buenas. No obstante téngase en cuenta que por ejemplo en Estados Unidos se gastan miles de millones de dólares al año en conceptos de tabaco y que junto a los gastos de otros países, habría según los datos ofrecidos por El País (7-05-1988) para tratar y erradicar las enfermedades infantiles: difteria, tosferina sarampión, polio y tuberculosis.

Con los gastos que genera el tabaco en Estados Unidos durante un año habría para alimentar durante ese mismo año a toda la población de España y Portugal juntas.

[3] Aun cuando el hígado y los riñones destruyan parte de los alquitranes del tabaco, una buena porción de ellos se acumulan en la vejiga ocasionando el cáncer de vejiga. El agua sería capaz de evitar dicho cáncer, pero el fumador es una de las personas que menos agua bebe.

[4] Somos conscientes de que una buena parte del público, incluso profesionales de la medicina, abogan por la moderación en cuanto a las bebidas alcohólicas. Sin embargo estudios serios, no contaminados “todavía” por los intereses de la multinacional del sector “vinícola”, que se apoya en el uso de la fermentación en alcohol de los diferentes productos, contradice claramente el uso incluso moderado del vino fermentado en cualquiera de sus formas.

En 1983 se dio un ejemplo claro de la intromisión de los intereses comerciales de las multinacionales del sector de bebidas fermentadas, cuando la prensa se hacía eco de las presiones que la OMS soportaba ante la publicación de un informe relativo al mercado del alcohol. Se vio obligada a congelarlo en virtud de esas coacciones, ya que el capitalismo liberal no quería entender que la salud del ciudadano, y la información correcta sobre el particular, está por encima de cualquier interés comercial (ver El País, 27-11-1983).

La Revista científica de Medicina Jano disputaba impugnando, en un monográfico de julio de 1985, los mitos que se estaban propagando sobre el uso moderado de alcohol, especialmente lo relativo a la enfermedad coronaria: “Uno de los casos más evidentes de falsa información es el que hace referencia al efecto del alcohol sobre el corazón” “Podemos concluir afirmando que no existen evidencias irrefutables del efecto beneficioso del alcohol sobre la circulación coronaria, siendo en cambio evidente (…) que su ingestión es perjudicial para la fibra miocárdica y facilita la aparición de arritmias (Jano 30 junio-11 de julio 1985, p. 33, 34). La noticia que se está propagando sobre el HDL- colesterol, el llamado colesterol bueno, que su posible aumento por el alcohol “facilitaría la movilización del colesterol de las paredes arteriales”, el autor la refuta con la falta de evidencias científicas, con lo indicado anteriormente, y que ese mismo aumento de HDL – colesterol se puede lograr con el ejercicio, lo cual sería “más recomendable que beber alcohol” (íd., p.34). Con relación a todo esto, el autor del artículo en cuestión termina diciendo: “Que no existen evidencias irrefutables del efecto beneficioso del alcohol sobre la circulación coronaria”. Por el contrario, “Existen evidencias de alteraciones hemodinámicas y anatomopatológicas como una clara consecuencia de la ingestión de alcohol” (íd., p. 39).

La ciencia no acepta la moderación en la bebida fermentada, por cuanto el alcohol aun en pequeñas cantidades es perjudicial para la salud. Tribuna Médica se hacía transmisor del siguiente estudio científico: “Nuevas investigaciones sobre daños cerebrales por el alcohol. Los bebedores moderados también pueden presentar lesiones. En contra de lo pensado hasta ahora, los bebedores moderados también pueden padecer lesiones en el cerebro a consecuencia de la ingesta de alcohol. De todas formas este efecto es reversible mediante la abstinencia” (11 de Octubre de 1985, p. 15).

Aun a pesar de que dicha noticia nos previene en contra de la moderación en el beber, habla de 40 gramos de alcohol como cantidad no perjudicial. La contradicción es evidente. Si con la moderación no se han evitado los daños cerebrales de los que ahí se indican, y únicamente con la abstinencia desaparecen dichos daños ¿cómo no van a ser perjudiciales 40 gramos diarios, al menos para aquellos que ya se les ha producido el daño cerebral? ¿Cómo se puede medir el perjuicio de una sustancia, que se ha señalado como nociva esencialmente, y que ignorándose las diversas combinaciones y reacciones de ciertos alimentos pueden proporcionar ciertos gramos adicionales de alcohol?

La revista médica Lancet publicaba un estudio epidemiológico donde aparecía un descenso de la mortalidad entre las personas que han padecido un infarto y beben moderadamente. Este estudio junto a otros de semejante naturaleza, engañan, y permite a ciertos médicos destacados a propagar una falsa expectativa. En principio, el que entre esas personas que beben moderadamente se haya bajado la mortalidad no significa que el motivo sea el beber moderadamente. Eso es una falacia. El que esas personas se cuiden mejor, se estén alimentando más equilibradamente y hagan ejercicio regular, sería suficiente para bajar esa mortalidad, pero la razón no estaría en el hecho de beber moderadamente. Resultaría que si un hombre ha vivido 100 años y estuvo pitando en una vía durante 60 años, no por eso me voy a poner a pitar a fin de alcanzar 100 años.

En la Revista Española de Cardiología de 1998 (recogido en El País digital del 27-12-1998, sociedad/alcohol) se expone que entre la población en general y los jóvenes “no está demostrado el beneficio del consumo de alcohol ni siquiera en cantidades moderadas”.

El catedrático de medicina preventiva y Salud Pública de la universidad del País Vasco en Vitoria Fernando Rodríguez Artalejo expresa: “Es un disparate decir en los medios de comunicación que beber moderadamente es bueno” (El País digital del 27-12-1998, sociedad/alcohol).

La Asociación Médica del Corazón “no recomienda que los individuos empiecen a beber para reducir su riesgo de enfermedad coronaria o accidente cerebral” (íd.).

En 1994 la OMS fue categórica: “No existe ningún mínimo de consumo por debajo del cual uno podría beber alcohol sin ningún riesgo” (Communiqué OMS/84 1-11-1994).

Contra las investigaciones que pretenden implantar la moderación en el beber como beneficiosa para reducir ciertos riesgos coronarios dicho Comunicado de la OMS comenta:

“Hay otros medios para reducir el riesgo de enfermedades cardio-vasculares: evitar fumar, tener una actividad física, comer menos grasas (…)

“En conclusión, los especialistas de la OMS consideran que contentarse, para luchar contra los males del alcohol, de promover la noción de consumo moderado es insuficiente y poco razonable. Ellos advierten que la publicidad al respecto no es el resultado de investigaciones científicas rigurosas sino que están ampliamente inspiradas por motivos comerciales”.

La verdadera temperancia es la que responde con equilibrio a lo que es beneficioso, y con la abstinencia a lo que es esencialmente nocivo.

Más de Cien millones de alcohólicos en el mundo, según la OMS, es una estadística a reflexionar por los llamados moderados. El que las acciones del alcohol sean imprevisibles es otra razón importante para la abstención. La etapa alcohólica se desencadena porque se empezó a beber, y no hay otra respuesta que la abstención, no la moderación.

No existe, según la OMS (1994), ninguna cantidad mínima de alcohol sin riesgo, y los accidentes automovilísticos dan evidencia de ello sin recurrir al estudio monográfico de Jano 30 junio-11 de julio 1985, donde se ofrece el panorama desolador de los perjuicios del alcohol a todos los niveles del organismo, dañando seriamente elementos vitales: cerebro, corazón, hígado, estómago, genes, etc.. En efecto, La Enciclopedia Salvat de la Salud (en colaboración con la OMS, vol. II, Barcelona 1981, p. 110), afirma:

“Una dosis pequeña de alcohol, por ejemplo una botella de cerveza, tiene ya efectos adversos sobre el funcionamiento del sistema nervioso central. Esto se evidencia en las actividades que requieren la participación exacta, e instantánea, y simultánea de sentidos y funciones motrices. La conducción de un automóvil es un ejemplo típico de tal clase de actividad coordinada, y los efectos nocivos del alcohol sobre la misma son bien conocidos. Así las personas con una concentración de alcohol en su sangre equivalente a la ingestión de dos vasos de cerveza, corren doble riesgo de padecer accidentes de tráfico que las personas sin alcohol en la sangre”.

Si con dos se tiene el doble de riesgos, con uno se tendría la mitad del doble, y sin ninguno, ningún porcentaje mayor de riesgo evitable. La elección es sin duda la de la abstinencia, no, la mal aplicada aquí moderación.

El alcohol no es un alimento, ni siquiera un estimulante, aunque aparentemente actúe en un primer momento de ese modo, convirtiéndose en un depresivo. A medio o corto plazo el perjuicio de las cantidades pequeñas ocasiona deterioros y desencadenantes en forma de lo que resulta del estrés negativo y de patologías que afectan a los órganos vitales del cuerpo. No cabe duda que la predisposición sicológica, la estructura mental, el elemento genético hereditario contribuye, junto al estilo de vida personal y la cantidad absorbida, que los efectos del alcohol se hagan visibles antes o después, y en líneas generales, que la profundidad de la lesión o de la patología sea más o menos importante. Pero de cualquier forma su curación y su no empeoramiento, sea cuál sea el tipo o grado de la enfermedad producida por el alcohol, pasa por la abstención total.

La experiencia de un moderado en el que no se ha podido identificar los males del alcohol en su moderación, no es un argumento válido ni para demostrar la neutralidad de la moderación, ni para evitar que la nocividad esté camuflada por la interacción de otros componentes y reacciones; o que no se hayan descubierto todas las causas, entre las que se podría encontrar el alcohol, de ciertas enfermedades que siguen un diagnóstico predeterminado. Hoy (2011), con los nuevos avances realizados respecto a la nocividad del alcohol en todo el organismo junto a la probada teoría del distrés, es imposible no verse afectado negativamente por el alcohol.

Es curioso, que el colectivo más vehemente a no asumir una posición de abstención total de bebidas fermentadas o alcohólicas sea el teólogo o el lector de la Biblia. Se seleccionan ciertos textos sin tener en cuenta todos los contextos que sobre el particular nos presenta la revelación, a fin de mantener una posición que va contra el sentido común, contra la ciencia de la salud y contra las evidencias de los estragos producidos por una droga dura legalizada. Se puede demostrar que la Biblia tiene un concepto de moderación aplicable exclusivamente a lo que es beneficioso; para lo que es perjudicial recomienda la abstinencia total. En el caso del vino fermentado o alcohol aparece en la Biblia una prohibición clara.

Algunos trabajos son muy útiles y que recomendamos al estudiante y al profesional:

Samuel Bacchiocchi, Le Vin dans la Bible, Biblical Perspectives, Michigan USA 1991. Esta obra posee una bibliografía excelente sobre el tema. Demuestra la abstinencia total de bebidas alcohólicas. Dicho libro es un resumen de otro en inglés Wine in the Bible.

Gustave Tobler, A propos du vin en SERVIR, I-1983. Favorable también a la abstención total de bebidas fermentadas o alcohólicas.

Jean Vuilleumier, Le Vin et les Saintes Écritures, Editions S.D.T. Dammarie-Les LYS s/f..

P. Robert Teachout, Wine, The Biblical Imperative: Total Abstinence (publicada por el autor) USA 1986. Del mismo autor: “The Use of ‘Wine’ in the Old Testament”, Th. D. Disertación en Dallas Theological Seminary, USA 1979.

En castellano se puede leer de A. Diestre las páginas 258 a 276 de El Sábado de Jesucristo, Terrassa-Barcelona 1999, donde se analiza el tema del vino en las Escrituras.

En enero del 2001 La american Heart Association de Estados Unidos, publicado en Circulation, ha dejado claro que no hay beneficios comprobados por pequeñas cantidades de alcohol, y que se debe descartar de la dieta, y utilizar medidas preventivas que sí que están avaladas por la ciencia (recogido en Salud de El País Digital (23-01-2001).

[5] La descripción sobre esto puede verse en New Start, op. c., p. 130.

[6] Se trata del endurecimiento de las arterias, produciendo obstrucción de los vasos. Al obstruirse las arterias lleva a éstas a la dilatación y fatiga del corazón con el consiguiente peligro para la vida. Según La Enciclopedia Salvat de la Medicina, más de las tres cuartas partes de la humanidad que muere lo es prematuramente y como consecuencia de la arteriosclerosis.

[7] Puede consultarse sobre esto Stress {por varios autores con la colaboración de tres noveles y del profesor Hans Selye, edic. Mensajero, Bilbao 1987, p. 76).

[8] Ver sobre todo esto a J. Soler y Juan Cincha, La Frecuencia Cardíaca, Mosby/Doyma Libros, Barcelona–Madrid  1995).

[9] Si bien cada gramo de alcohol contiene varias calorías, dichas calorías son vacías, no tienen ningún valor nutritivo: no hay ni vitaminas ni proteínas ni grasa o carbohidratos. Contiene eso sí suficiente azúcar de la mala, para que una vez convertida en grasa vaya transformando a la persona en un tonel. Los minerales son tan escasos que ni un barril da suficiente, aparte de los minerales que el propio alcohol destruye.

[10] La pancreatitis aguda que tanto molesta e incapacita es fruto, entre otras cosas, de lo que suele denominarse moderación en el beber.

Estadísticamente, en España, el consumo de alcohol afecta de modo problemático a más de tres millones de personas. Aquí se recoge simplemente los que de algún modo se han visto obligados a someterse a un cierto tipo de tratamiento como consecuencia de la enfermedad alcohólica. Más de 13000 personas mueren al año en España como causa directa del alcohol. El 70 % del total de cirrosis y otras enfermedades del hígado, el 42 % de las pancreatitis agudas y el 60 % de las crónicas, el 75 % de los cánceres de esófago, del 50 % de los tumores malignos de la cavidad oral, y del 46 % de los de laringe, son producidos por el consumo de alcohol. Para estos datos, y otras incidencias, puede consultarse Guía práctica de intervención en el alcoholismo (Madrid 2000), coordinado por Gabriel Rubio, profesor de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, y jefe en la misma especialidad del Hospital de la Paz de Madrid.

[11] Independientemente de los perjuicios de la bebida aceptada socialmente como moderada, estúdiese a fin de saber si realmente bebe lo que dice. A veces no se tiene constancia auténtica de lo que se está bebiendo. Tenga en cuenta que uno de cada diez bebedores se convierte en alcohólico, y usted desconoce su predisposición sicológica y estructura mental, y frente a una crisis, la costumbre social de beber le dificultará superarla además de aumentar la inadaptación al Estrés.

[12] Los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la universidad de Johns Hopkins y de los Institutos nacionales de la Salud de Los Estados Unidos publicados en The New England Journal of Medicine se expresan en el sentido motivo de esta nota (recogido en El País, 4-3-1987). Estos datos han sido corroborados en 1999 por la doctora Mª Teresa Aguilera y sus colegas de la universidad de Barcelona (recogido en Suplemento de Salud del Mundo del 7 de Marzo de 1999 sacada de Internet).

[13] Se ha comprobado que “su absorción provoca un aumento de la secreción de adrenalina y de noradrenalina” (ver Stress, op. c., p. 77).

El hecho de que algunas investigaciones que aparecen como defensoras de lo que supone el negocio de la venta del café, presenten noticias contradictorias y confusas respecto a lo que se ha comprobado como definitivo, no debe sorprendernos. Es una argucia el utilizar aspectos que podrían ser positivos (el café, por ejemplo, es un buen diurético), a fin de justificar su consumo. No puedes evitar los otros aspectos negativos que contiene. Los efectos de la cafeína se han investigado y se ha demostrado como productora de malformaciones en el feto y graves riesgos durante el embarazo (datos de la Universidad de California en Berkeley, EEUU, recogido en El Suplemento de la Salud de El Mundo digital, 18-04-1999). Sus efectos en los nervios, en el metabolismo (interfiriendo con la absorción del calcio y en el aprovechamiento de las proteínas, entre otros), en la digestión (interfiere en la digestión de las proteínas y en la regulación de las funciones intestinales), pudiendo provocar úlceras pépticas; en el corazón (elevación de la tensión arterial, palpitaciones, alteración de la coagulación sanguínea, y elevación de colesterol y ácidos grasos en la sangre), son una realidad constatada (puede consultarse el reportaje científico que apoya estas consideraciones expuestas en Stoy Proctor, 1250 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904, USA).

[14] Si bien será preciso respecto al alcohol u otro tipo de droga no legal descubrir primero cuál es la situación que propició la incorporación al consumo de esas sustancias perjudiciales, no es menos cierto que lo que vamos a indicar a continuación respecto al ejercicio de la voluntad y a la toma de decisiones son válidos para todas las adiciones. Sin embargo habrá que comprobar ciertas alteraciones químicas que hayan podido intervenir en el caso alcohólico y de drogadicción. En este caso de modificación química producida en el alcohólico o drogadicto habrá que tener en cuenta una terapia complementaria que expondremos posteriormente.

[15] Al medio día, después de comer, hierbas para estimular el hígado: Cola de caballo 30 gr., raíz de regaliz, 30 gr., Romero 30 gr., Aspérula 30 gr., Amor de hortelano 30 gr. Flamenquilla 20 gr., Menta 20 gr.

Antes de dormir: Varias hierbas relajantes: Pasiflora, valeriana, lúpulus, avena sativa, manzanilla. Esto se puede encontrar en tabletas.

[16] Fórmula consagrada al triptófano, un aminoácido esencial precursor del neurotransmisor de la serotonina, y ésta a su vez precursora del neurotransmisor melatonina. Estos dos neurotransmisores que están “a la baja” en situaciones de estrés negativo o de depresión, condiciones en las que suele estar el alcohólico o el drogadicto, son imprescindibles para poder regular bien el sueño, y se han de tomar. Respecto a la fórmula 5HTP preferimos que se tome como Triptófano puro. En este caso hágase mediante una cápsula a media mañana de unos 580 mg, y otra a media tarde por la misma cantidad, y la melatonina antes de dormir ¿Hasta cuándo? Hasta que los niveles hayan vuelto a la normalidad. Al cabo de unos meses se ha de ir bajando la dosis complementaria que la irá supliendo los contenidos de triptófano de la dieta. En la dieta se ha de procurar el triptófano, lo contienen en cantidades adecuadas, especialmente el plátano, la jalea real, alga clorella, y espirulina.

¡¡¡Atención!!! Respecto a la Melatonina y al Triptófano, o al Triptófano en fórmula 5HTP tomados como suplementos son incompatibles con ciertos fármacos que contienen en su fórmula global “MAO”. Por lo tanto no han de tomarse mientras no lo trate con su médico, y le cambie dicho fármaco.

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©Antolín Diestre Gil
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