Las causas más importantes que producen el estrés

Las causas más importantes que producen Estrés y que pueden llegar a la depresión: tratamiento[1]

“El otro” la primera causa de Estrés, y la modificación química del cerebro en la depresión

Cuando comento este asunto en los cursos sobre el Estrés que imparto, las personas no entienden muy bien ¿El otro? se preguntan. Sí, el otro les digo yo. La dificultad mayor que el ser humano tiene que enfrentar es un asunto de relación.[2] Y dicha relación se ve comprometida por toda una serie de factores que es preciso resolver o saber plantear bien y que de no solucionarse u orientarse adecuadamente, estresan de un modo que normalmente es difícil de calcular, y que junto con el propio estrés que la vida cotidiana conlleva puede traspasarse el umbral de lo aceptable. Ciertas situaciones de convivencia hacen gastar una energía que predispone a la persona a una baja de las defensas, a enfermar, y a deteriorar su cerebro con todo lo que ello implica, y a alterar órganos vitales que pueden influir, dado su estado, en una mejor o peor salud. Al estar en contacto con otras personas sean las familiares o las que nos aportan el trabajo, el ocio o el cubrir las simples necesidades de lo cotidiano, lo social e incluso lo espiritual, aparece lo inevitable: la relación, la comunicación, el diálogo. Constatamos que una variedad de combinaciones incurren en esa relación que provocan reacciones, actitudes, conductas, que una vez proyectadas, se fijan de tal manera que se repiten constantemente creando comportamientos estandarizados, sin que el propio individuo sea suficientemente consciente de los errores y negativismos que pudieran estar integrados, siendo cada vez más difícil de moderar. Si el esposo o la esposa no han aprendido a controlar las emociones o los sentimientos, a conocerse respecto a su temperamento o personalidad, a tener una conducta asertiva, a saber discutir a fin de alcanzar objetivos beneficiosos y a lograr amor, se podrán crear situaciones de estrés intolerables con enfermedades desencadenadas por los estresores no dominados, además de conductas neuróticas y paranoicas, con los peligros que esto pudiera acarrear respecto a las correspondientes patologías.

En las situaciones familiares inciden poderosamente elementos que se convierten en identificadores de las deficiencias de nuestra propia personalidad, de los defectos de nuestro carácter y temperamento. En efecto, el dinero y otras cuestiones materiales, junto a la utilización del tiempo, los problemas sexuales y la disciplina o educación respecto a los hijos, son experimentados como contrariedades en la mayoría de los matrimonios, pero sería un error el ver en las dificultades que se nos presentan y que originan una relación llena de tensión y desprovista de paz, libertad y amor, las verdaderas causas del Estrés. Las verdaderas causas están en ignorar lo que es el auténtico amor y libertad, el desconocer lo que significa una conducta asertiva, o lo que supone la capacidad de perdonar o de humillarnos reconociendo los posibles errores. Cuando lo que tenemos enfrente es una personalidad tan fuerte que nos sentimos agredidos por ese otro, o desconsiderados, o incomprendidos; o por el contrario disgustados por lo que nos parece una falta de reacción por su parte, o descomedida, mostrando no haber comprendido que nuestra actitud ha sido motivada por el interés de ayudarle, se está exhibiendo que en esa relación está faltando lo que haría ser asertivo.[3] Pero es preciso que el otro distinto al otro, se pregunte por qué ha reaccionado así, cuál ha podido ser lo que ha hecho afirmar lo que dijo ¿por qué es agresivo? o ¿por qué no nos ha podido comprender o captar nuestro interés y deseo de ayudarle? Y aún más ¿Ha habido en nuestras palabras posibles motivos, que si bien no justifican su reacción, sí que explicarían la naturaleza de su reacción?

El otro puede constituir una fuente de inspiración o ser motivo de angustia permanente. Las altas tasas de divorcio, el continuo abismo entre padres e hijos, la incapacidad para muchos de lograr amistades profundas y perdurables, las tensiones entre subordinados y directivos, o entre los miembros de una organización, sea ésta la estatal o religiosa, con la propia institución, evidencian la problemática de la relación, y establecen un espacio generador de estrés de alto riesgo para la salud humana. Las llamadas profesiones vocacionales como pueden ser la de los maestros, médicos, sacerdotes, pastores, que están en constante contacto con el otro, sea el paciente o el alumno o la feligresía, y en la que tienen que rendir cuenta al baremo que se han impuesto, a la concepción que de su propia profesión y valía han hecho, y a la exigencia que marca la dinámica de su trabajo valorado por las instancias superiores, puede suponer, sino median las soluciones o las prevenciones debidas que aludimos y expondremos en profundidad, una acumulación de Estrés que acabará con el curso normal existencial de la persona, provocando deterioros que le harán sufrir y enfermar. Las relaciones laborales que implican un constante contacto con el público traen consigo su tasa de uso y desgaste que se une con la que también produce su relación personal familiar. En definitiva, el otro que también soy yo, se ve sometido a un Estrés que podrá o no afectarle, dependiendo de su capacidad de autoestima y de conducta asertiva, asuntos que abordaremos en nuestros capítulos de soluciones al Estrés.

La falta de conducta asertiva, y sustitutivos

Dentro de la primera causa de Estrés, la ausencia de conducta asertiva es uno de los motivos por los que se genera distrés, “estrés negativo”. De ahí la importancia de que analicemos este asunto como causa, y sepamos poner en práctica lo que significa anular este germen importante de Estrés.

El ser asertivo implica la capacidad de afirmar con decisión cuanto se dice o se hace. Pero esto ha de realizarse a sabiendas de lo que son los propios derechos y los ajenos. Por otra parte podríamos hacer un mal uso de los sentimientos con relación al raciocinio al afirmar nuestra seguridad sobre lo que decimos o hacemos. Y un tercer prototipo, el más peligroso sería el de la comunicación perversa.[4]

En el primer caso nos encontramos con tres posibles situaciones: 1) la de aquellos que por defecto temen reclamar lo que por justicia les corresponde interpretando que pueden pasarse en su reivindicación, e infieren que invadirían el terreno del otro, o acusan miedo a ser rechazados afectivamente, y no suelen expresar su opinión. Su inseguridad les hace llevar a cabo lo que otros deciden, siendo dirigidas por aquellos que son más asertivos. Estos suelen clasificarse dentro del comportamiento pasivo. Esta condición provoca gran cantidad de Estrés, puesto que la falta de asertividad en la línea de la pasividad la gente suele abusar de este tipo de personas, acarreando en la interacción con los demás frustración (interpreta que su opinión no fue escuchada), y una dosis alta de Estrés, que dada esa posición, dificulta al interesado ajustarse adecuadamente. 2) Si la pasividad encierra una asertividad por defecto, hay otros que configuran otra falsa asertividad mediante el exceso de ella: no respetan al prójimo pisoteando el terreno del otro, opinando que tienen patente de corso atentando contra la libertad de los demás. Se trataría de la conducta agresiva, que podría rayar en la actitud paranoica e incluso llegar a ella provocando el rechazo y la huida de la gente. Este exceso de asertividad manifestado en un lenguaje abusivo, de impedimento con su verborrea en alto volumen a que el otro finalice en su exposición, crea conflictos afectando en la calidad de la comunicación, siendo causa de gran estrés. Y en tercer lugar estaría el modelo asertivo propiamente dicho, aun cuando el logro de su manifestación requiera una perfección continua. Si bien la persona asertiva recibirá el premio del aprecio y respeto de los demás, no debe de pensarse que siempre tiene resultados mágicos o milagrosos, no solo por nuestra propia incompetencia a la hora de establecer ese modelo de diálogo (asunto que debería de estar sobrentendido aun para el más inteligente) sino por el Otro (recuérdese que ese Otro podría ser el otro que soy yo), cuyas actitudes y reacciones pueden ser imprevisibles en diferentes momentos de la discusión comunicativa. De cualquier forma esa conducta es la mejor que poseemos, especialmente si está integrada por un proceso de resurrección espiritual basado en lo que significa e implica la persona y enseñanza de Jesucristo.[5]

Precisamente cuando sabemos que no siempre la conducta asertiva sirve para convencer o para entenderse con el otro, descubrimos que si hay un camino para solucionar lo que perjudica nuestras relaciones, ese es el de ser asertivo con ese componente espiritual y psicológico que los principios evangélicos contienen, y que identifican a la asertividad como válida puesto que, independientemente de sus deficiencias y de su construcción siempre en proceso, la base se encuentra en dichos principios. De ahí que sea importante tener en cuenta el cómo ha de lograrse nuestra autoafirmación, constituyente que rige nuestra asertividad.[6] Si bien la profundización de esto lo haremos en el apartado de soluciones y tratamientos, digamos ahora que para conseguir la tan necesaria autoafirmación y manifestar una conducta asertiva serán precisas las siguientes consideraciones que marcarán las pautas en nuestro tratamiento posterior:

1)    Va a ser necesario conocer sus rasgos de carácter o temperamento, su tipo de personalidad. Sin duda que las características de su temperamento influyen en su manera de comportarse y de comunicarse con los demás. No hay ningún temperamento puro. Todos tenemos mezclas, imprescindibles por otra parte, de uno y otro conjunto de cualidades. Poseemos sombras y claros, y claros oscuros; grisáceos que tienden hacia lo blanco o lo negro. Los diferentes temperamentos poseen aspectos positivos y negativos que habremos de conocer y comprobar hasta qué punto se ajustan unos y otros en nuestra manera de conformar nuestro ser, de actuar y de proyectarnos a los demás, y eliminar o sustituir los elementos negativos de un temperamento por los positivos de otro de los temperamentos [7].

2)    Cuando descubra su situación personal, y haya decidido seguir lo considerado como beneficioso para usted, tendrá que encontrar la respuesta a por qué en muchas ocasiones, a lo largo de su vida ha hecho lo que no hubiera querido hacer. Por qué se repite con una asiduidad sorprendente una especie de automatismo que le empuja a realizar aquello que como resultado de ello, usted lo experimenta como perjudicial, aun cuando no sepa la verdadera causa. Usted contempla que hay actitudes que le hacen sufrir cada vez que las proyecta. Pero ignora el origen de semejante mecanismo. Cuando llega a saber que nuestro diseño responde a leyes a las que ha de ajustarse y que nuestra conducta y manera de pensar han de orientarse de acuerdo a una ley moral, natural y espiritual que cuando se transgrede se ocasionan molestias, dolor, angustia, sufrimiento, querría adaptarse adecuadamente a dicha ley que le resulta beneficiosa. Pero entonces comprueba que ese automatismo que ya se ha creado le imposibilita observarla dejándole en la estacada, incapacitado e impotente. Todo esto tiene mucho que ver con nuestras relaciones con los demás, puesto que hay una tendencia desde que nacemos, una especie de inclinación que cuando se configura en ciertos actos o pensamientos engendra posturas y maneras de ser que dañan a nuestra personalidad, la estropean cada vez más, nos hacen sufrir, y nos advierte dicha propensión que nuestro origen está contaminado, tarado, por una especie de germen deteriorado que nos corrompe totalmente. Tendremos que llegar a identificar a esa clase de germen maligno que tiene la potencia de crear codicia, concupiscencia, agresividad, violencia, envidia, temores, angustias, y toda una serie de situaciones que el individuo las interpreta como una tragedia insuperable, viviendo patológicamente hasta la última enfermedad que es la muerte. Ese espécimen nocivo se agarra como un virus al disco duro, fijando hábitos y conductas en la mente que obligan a la persona a hacer o ser lo que no querría hacer o ser. Una vez establecida su identidad habrá que hallar el antídoto, para favorecer así la comunicación entre los seres humanos y vivir la existencia del modo más feliz posible sin verse afectado por el Estrés.

3)    Se está haciendo evidente cómo la seguridad y la autoestima son imprescindibles para la construcción de una conducta asertiva, y cómo la frustración interfiere dañando a la persona. Tendremos que analizar y clarificar la posición pasiva a fin de contrastarla con una asertividad correcta.

4)    De igual modo habrá que marcar las diferencias entre conducta asertiva y comportamiento agresivo. Habrá que aprender a enfrentarse a la rabia, y comprobar los desgarros que puede producirnos tanto a nivel físico como psicológico.

5)    Saber hacer críticas constructivas, aprender a superar las críticas, sabiendo recibir tanto las constructivas como las destructivas, y a no ganar, en ocasiones, una discusión (que no es lo mismo que perderla, sin dejar a tu interlocutor con la sensación de que ha perdido una vez más), aun cuando se tenga razón, son ejercicios que contribuirán a fijar un automatismo que nos ayudará a prevenir el Estrés negativo, y a no crear de nosotros  un enemigo que actúa como tal.

6)    El negarse tanto a uno mismo como el decir no a cualquiera que pretende obligarte a realizar algo contrario a tu propio interés como persona puede significar la luz dentro del túnel. Estudiáremos lo que implica negarse a sí mismo y cómo saber decir no cuando conviene. Esto nos ahorrará Estrés y nos enseñará a controlarlo y a superarlo en el caso necesario.

7)    Diversos autores han comprendido, aun cuando nos parezca que no han sabido explicar adecuadamente, que el amor debe formar parte de una nueva psicología. Hans Selye hace una discusión sobre este asunto en relación al Estrés [8] aludiendo a la máxima evangélica. Nosotros presentaremos los valores y las aplicaciones de lo que implican las acciones y palabras de Jesús de Nazaret en el Nuevo Testamento en relación al significado del Amor. Comprobaremos su utilidad e inspiración para resolver los problemas personales y mejorar nuestra comunicación y relación con el Otro.

En el segundo caso, hablábamos del uso o mal uso de los sentimientos en relación a la conducta asertiva. Los sentimientos tienen que ver con los sentidos: el oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato; y estos son instrumentos del cuerpo, puestos por Dios para ayudarnos. Estaríamos hablando de la percepción, uno de los componentes de las emociones [9] o sentimientos. Otro de los componentes vendría de la vertiente psicológica: el pensamiento, que puede surgir de acuerdo a lo que perciben los sentidos. Y por último estarían los síntomas corporales o reacciones debido a la excitación que se produce en el sistema nervioso, en el simpático y parasimpático.

El gran problema de los sentimientos es acostumbrarse a ellos aislándolos del raciocinio reflexivo y de la certeza que te ofrece la fe. Las personas que no tiene en cuenta esos tres componentes aludidos y al unísono o bien pueden llegar a depender de los sentimientos hasta el extremo de que lo que cuenta es lo que sienten o no sienten al margen de la racionalización y actuación por principio; o bien se conducen exclusivamente por el intelecto sin dar lugar al sentimiento. No debemos depender del sentimiento, el sentimiento debe depender de la razón. No debemos dejarnos dominar por la percepción simplemente. Los sentidos nos pueden engañar, pueden tener connotaciones irreales y transmitir al cerebro una señal incierta y producir algo distinto a la realidad. Lo que se configure en el cerebro una vez que se ha dado rienda suelta a la percepción será un pensamiento inadecuado. Porque el pensamiento no ha entrado en acción en el mismo instante que la percepción y que de la reacción fruto de la excitación, sino una vez que se ha dejado actuar independientemente a la percepción. Dejarse dominar por el pensamiento exclusivamente contribuye a configurar una idea o imagen desprovista de una total realidad, pudiendo provocar una posición obsesiva, o una concepción distinta a la de la realidad con las consecuencias nocivas que eso pudiera suponer. La excitación por sí sola provocará un síntoma de acuerdo a lo inadecuado y a la irrealidad.

Lo correcto sería que ningún componente debería reaccionar independientemente sino todos en conjunto y globalmente. La percepción debe consultar al pensamiento antes que dejarse arrastrar por lo que los sentidos proyectan, y el pensamiento al tener en cuenta a la memoria y a la experiencia emitiría un juicio adecuado. Al considerar el síntoma se racionalizaría y no provocaría fijaciones y química inapropiada, sino que prestaría atención a la opinión que expresarían los otros dos componentes del sentimiento.

Es preciso educar lo más correctamente posible a los sentidos. ¿Nos hemos dado cuenta las diferentes interpretaciones que se nos dan ante una pintura abstracta? ¿Y las líneas trazadas paralelamente que se entrecruzan en un círculo? ¿Cómo las observamos? ¿No se nos transmiten como curvas? ¿Y la fiebre alta? ¿No hace concebir alucinaciones?

Si nuestros sentidos, como consecuencia de la falta de suficiente raciocinio, son capaces de traer un defecto óptico o una alteración física, cuán importante será el que podamos racionalizar los sentimientos, o dar la orientación de estos de modo que no dominen al raciocinio, a fin de ayudarnos a desarrollar asertividad, y a no vernos gobernados por el descontrol, y las reacciones emotivas cargadas de furia o ira, o al contrario de pasividad. Mientras no lo consigamos el Estrés se acumulará y cada vez será más difícil controlarlo.[10]

El tercero es la comunicación perversa.[11] Los peligros mayores para que la asertividad sea un hecho son los falsos sustitutivos de una conducta asertiva, y que ya hemos analizado: la pasividad, tendente a la falta de autoestima y al desánimo; y la agresividad de la conducta autoritaria o paranoica, o de la reacción resultado de una rabia contenida del melancólico. Otro de los peligros es el verse arrastrado por lo sentimientos con el peligro del hundimiento cuando habiéndose acostumbrado a depender de ellos, fallan. Pero lo más terrible es socavar la posibilidad de que se pueda practicar la asertividad. Esta forma de terrorismo de la comunicación se le llama comunicación perversa. La comunicación perversa pretende el dominio sobre el otro minando la unión y provocando al alejamiento y a la imposibilidad del intercambio. Se trata de una comunicación distorsionada con la finalidad de acabar con el otro como posible dialogante. El objetivo es conseguir que no se comprenda el proceso de comunicación y lograr que el otro se convierta en una víctima impotente. El contenido del método será el de proyectar confusión sobre las informaciones reales mediante la manipulación verbal.

El perverso de la comunicación no practica la comunicación directa sino la insinuación. Una insinuación que crea confusión y deja bajo sospecha a la víctima. Después niega el reproche o la existencia de un conflicto, aun cuando se haya conseguido instalar la duda. El lenguaje es deformado. Las palabras no son importantes por lo que dicen sino por lo que se pretende insinuar. Lo que importa es el tono. Un tono de seriedad de pretender convertir lo simplón en algo de valor. El perverso no alza la voz ni pierde los estribos pero ocasiona que el otro se desestabilice y pierda el control. No se toma la molestia de articular sino de hacer alusiones sin terminar las frases dejando que se pueda interpretar lo que se quiera, aun cuando siempre de modo desfavorable para el otro.

La mentira es otro de los recursos, y esto lo hace de dos maneras. Una de modo casi cerrado con silencios, evasivas e insinuaciones en contra del otro; y de un modo claro inventando cualquier historia perjudicial para el otro. Normalmente la persona de comunicación perversa es mal pensada, y el mal pensamiento lo traslada en un intercambio de palabras como algo real que le han dicho o que ha oído. Si se trata además de alguien con cierto grado de enfermedad mental (independientemente de la que de por sí posee este tipo de persona de comunicación perversa) con los lloriqueos sin arrojar ni una lágrima sino con muecas de aflicción, es capaz de convencer a un auditorio circunstancial. Lo que importa es lograr tener razón como sea.

Este tipo de personas suelen hablar mal de todo el mundo especialmente si en ciertas situaciones, comprueba que el otro está haciendo un mejor papel que lo que él o ella manifiesta. Y de la única manera que puede convencer de su actitud es descalificando al otro, e identificándolo como un irresponsable o desalmado. Con la descalificación se pretende privar a alguien de sus cualidades, y si se trata de una convivencia seguida se repetirán las descalificaciones hasta que se lo crea. Y si no puede hacerlo directamente al interesado, lo promulgará a fin de desprestigiarlo y que los demás se lo lleguen a creer. Esto puede llevar al enfrentamiento entre personas si logra pasar desapercibido su manera de ser o su enfermedad. De cualquier forma aquí siempre aparece la tan usada propaganda política: “habla mal del otro que aunque no sea cierto siempre algo queda”.

La utilización de la burla o el desprecio cuando no el sarcasmo es lo que domina en la relación del perverso con el mundo exterior. Y hemos comprobado que también aparecen dos modos de actuación. En un caso puede utilizar la broma y el chiste para burlarse y despreciar al otro. En la otra manera de llevarlo a cabo se usa a las claras, sin tapujos de ninguna clase, el desprecio sin motivo.

En los diferentes grados de perversidad comunicativa se manipula una información que se tiene del otro a fin de llevarla al terreno que a él le interesa aun cuando sea de distinta naturaleza y nada tenga que ver con la cualidad de la conclusión a la que se quiere llegar.

Ante este panorama, tengo que reconocer que es muy difícil afrontar una técnica asertiva, puesto que cualquier estrategia con este tipo de personas se estrella. La persona asertiva se verá incapaz de poder desarrollar una metodología comprensiva. Hasta el amor es interpretado como egoísmo.

Sólo cabe la esperanza de que la necesidad del perverso le haga deponer de su actitud. Mientras tanto, después de haber dejado clara nuestra postura de querer ayudarle cuando él manifieste esa necesidad, lo mejor que podemos hacer es huir, siguiendo la máxima evangélica cuando dice “cuando os persigan en un sitio huir al otro”. La comunicación perversa o la violencia perversa o el acoso inmoral es una auténtica persecución sicológica con tortura incluida que afecta grandemente al otro, y que genera un Estrés que puede convertirse en maligno. [12]

Un estilo de vida inadecuado: Factores físicos y biológicos que no protegen el sistema inmunológico

Cuando la persona no tiene un programa de vida, y no se relaciona con la naturaleza de modo que ésta lo recupere para orientarlo en una salud integral, [13] se verá envuelto en la enfermedad o en una calidad de vida deficiente. Cuando la persona no canaliza correctamente los poderes que posee la luz solar en relación a las vitaminas, a los alimentos, para aliviar los nervios, como ayuda directa para enfermedades como la diabetes, y a fin de que el aire sea saludable mediante una correcta ionización, vitalizando así la personalidad, el corazón y el sistema inmune, sin duda que verá mermadas sus posibilidades de una buena salud.

El no tener un plan de ejercicio, de reposo y de sueño adecuado y el coordinar oportunamente estos asuntos, se impedirán bendiciones a las articulaciones y músculos, al corazón, la circulación, a la digestión y a los nervios.

El no saber utilizar la acción del agua en el organismo, haría que los riñones no funcionasen bien ni recuperarse las sustancias útiles, no pudiendo evitar graves problemas que habría en su ausencia, y por lo tanto se negaría un líquido capaz de controlar el peso, de aumentar la capacidad de evitar las infecciones, junto a su contribución terapéutica en su empleo hidroterápico.

Si a todo esto añadimos una mala alimentación o desequilibrada,[14] no utilizando los alimentos adecuados: rechazando el papel que juegan los oligoelementos, las vitaminas, las enzimas, ciertas plantas curativas, y la metabolización de los propios alimentos, y se añaden tóxicos (tabaco, alcohol, café) o elementos que podrían clasificarse como nocivos (alimentos refinados y sustancias perjudiciales, grasas animales), entonces los resultados serán desastrosos. Hay alimentos que son favorecedores del Estrés negativo (los de residuo ácido) cuando pueden crear una mayor fatiga muscular o contribuyendo a que ciertas funciones vitales del organismo se desvaloricen; o ayudadores para combatir o lidiar adecuadamente con el Estrés (los de residuo alcalino), fortaleciendo el cerebro y ofreciendo sustancias reparadoras y preventivas del posible deterioro químico que se podría dar en relación al Estrés.

Cuando se comprende el funcionamiento del sistema inmunológico, y su relación con el hecho de que el Estrés no nos afecte, sabremos dar importancia a los factores físicos y biológicos que inciden en estropearlo e impiden el que se pueda fortalecer, con lo que de hacerse se prevendrían las situaciones que nos crean problemas a fin de ajustarnos adecuadamente al Estrés.

El hambre y la enfermedad evitable como la inevitable, la malnutrición como el desequilibrio alimenticio, al igual que la sobre o baja alimentación, la fatiga, los cambios climáticos continuos con la experimentación del frío y del gran calor sin ponerse protección, y el agotamiento físico, la polución y el ruido, junto a los azucares refinados o las grasas animales, el exceso o insuficiencia de proteínas, la pobreza en vitaminas y minerales,                                                                                                                                            el café, tabaco, alcohol y otros tóxicos, el exceso de sal y la vida sedentaria,  ejercen una influencia en el sistema inmunológico que, al lado de la ausencia de las cantidades adecuadas de ciertos nutrientes concretos, se traduce en desajuste que propicia el descontrol respecto al Estrés y en una desprotección frente a los virus y bacterias que pueden ocasionar situaciones óptimas para que la enfermedad haga su aparición y favorezca condiciones desequilibradoras y desmotivadoras.

Este cuadro visto así negativamente colabora a que la persona se vea afectada por el Estrés. Estudiáremos en su lugar toda la filosofía de la existencia que conlleva la profundización en estas cuestiones y veremos la eficacia de todo lo indicado no solamente a la hora de controlar el Estrés sino a la curación de cualquier consecuencia que se deriva de estar afectado por el Estrés.

Las Causas Ocultas de Estrés

Hemos querido denominar así a un cierto tipo de causas que permanecen ocultas e integradas dentro de un comportamiento que ha sido asumido por la propia sociedad como normal.[15] Pero que engendra, al igual que cualquier tóxico una dependencia de la que el individuo no puede prescindir, ocasionando a corto y medio plazo una quiebra en su salud y una posible fisura en la personalidad que le generará molestias que podrían haberse evitado.

La primera de estas causas ocultas a las que hacemos referencia es el afán excesivo por ser o llegar a ser. Ambicionar de modo narcisista, obsesionarse en el enaltecimiento propio. La búsqueda delirante de la grandeza, proyectarse auto admiración, considerar la idoneidad como de uno mismo sin referencia al Creador. Puede ser que al escoger estos calificativos las personas se desmarquen como no siendo aplicables a ellos. Sin embargo cuando se observa a dónde conduce esta conducta, y alguien lo ha experimentado, sabrá de que estoy hablando: a una competitividad exagerada, tirana; a ansias continuas de fama, de gloria. La ambición y la superación se convierten en una finalidad en sí mismas. Las aspiraciones no tienen límite y se utiliza todo para conseguirlas: la destrucción de valores que alimentarían adecuadamente a nuestra naturaleza creada, ocasionando daño, a veces irreparable, a uno mismo, y al otro, que, en nuestra meta, se había interpuesto en nuestro camino. En esta megalomanía patológica se esconde una realidad: sentimientos de inferioridad e inseguridad.

Esta posición engendra gran cantidad de Estrés por cuanto los conflictos aparecen. Los objetivos se ven en muchas ocasiones incumplidos siendo una fuente de frustración.

Nuestra actitud debería descubrir cuál es en realidad nuestra misión en este mundo. Puedo asegurarle que tenemos una misión para llenar toda nuestra vida, que responde a las preguntas eternas del por qué y el para qué. También tenemos una responsabilidad con nosotros mismos y los demás. Ocuparnos en estos menesteres otorga seguridad, confianza, tranquilidad de conciencia, y satisfacciones. El poder evitar al máximo de nuestras posibilidades, la enfermedad, es un ejercicio de primera calidad que nos otorga salud, y con ello paz y esa cierta felicidad necesaria para cumplir los requerimientos de la vida diaria.  El prepararnos para vivir un matrimonio con suficiente armonía no nos da derecho a un título universitario, pero nos hace vivir la existencia rejuveneciendo continuamente, proporcionándonos virtud y eficacia. Si en nuestra escala de valores damos prioridad a lo que tiene que ver con saber vivir ya no habrá lugar para ese afán desmesurado “por llegar a ser”.

La segunda causa oculta, es, la programación mental que ha experimentado el hombre postmoderno de querer tener más. Se trata de un deseo insaciable por comprar y consumir. La dependencia exige ir aumentando las dosis, con lo que se mantiene el imperativo obsesivo, pudiendo acarrear, cuando no se puede satisfacer la demanda, desaliento y temores que pueden llevar a la angustia vital. Esta actitud tan normal en la vida desarrollada de Occidente involucra al individuo en una dinámica imparable: cada vez tiene que trabajar más para ganar más y hacer frente a los gastos con los que se ha comprometido. Y esto, produce una gran cantidad de Estrés para la que no hay contrapartida, a no ser eliminando ese proceder tan insensato. Una vez más, si es este nuestro problema, tendremos que pararnos en nuestro camino, y comprobar de qué nos está sirviendo la mayoría de las cosas que compramos, si se está cumpliendo el objetivo por el que nos ilusionamos. Es muy fácil comprobar cómo se agolpan las cosas sin darles salida útil. Debemos plantearnos urgentemente cuáles son nuestras auténticas necesidades. Hay que sentarse y calcular adecuadamente los costes de todo: la salud, la utilidad, la solidaridad con los demás, la educación y cuidado de nuestros hijos.

La tercera es de orden muy personal: no aceptarse tal como se es. Esto puede parecer contradictorio respecto a que hemos aconsejado que debemos cambiar nuestra manera de ser o de pensar. Sin embargo cuando analizamos el asunto no hay contradicción. Hay cosas en nosotros que no podemos cambiar “aunque la mona se vista de seda”. Aceptarse tal como uno es, implica una reflexión a fin de saber cómo es uno. El resultado de la pesquisa nos ha de otorgar un conocimiento de cuáles son nuestras posibilidades en cuanto a involucrarnos en objetivos que han de valorarse y medirse adecuadamente con relación a esas aptitudes que habremos de sondear. Nuestras habilidades y capacidades poseen un límite marcado por toda una serie de componentes que van desde los genes, nuestra primera educación, y nuestro propio desarrollo experimental, alimentado con asunciones, fijaciones, y privaciones: elementos de los que hemos creído oportuno despojarnos.

Pero incluso en asuntos menos ideológicos, aceptarse el físico tal como se hace presente, o cualquier otra parte defectuosa, de lo que todos adolecemos en un grado o en otro, es imprescindible. Hay defectos, tanto físicos como mentales, que son connaturales y que debemos aprender a convivir con ellos; hay también dones que no los poseemos, y otros, con los que lamentablemente podríamos compararnos, sí que los tienen. Habremos  de acostumbrarnos a lo que está ausente pero que tampoco nos hace falta si nos dedicamos a trabajar con lo que sí que disponemos; y también aprovechar con lo que se ha instalado defectuoso pero que puede servirnos dentro de nuestro propio proceso de existencia.

Debemos saber que lo que a uno le falta se compensa con lo que sí que tiene, y que el otro que lo posee no dispone de algo que nosotros sí que disfrutamos. Se ha dicho que las comparaciones son odiosas. Y en esto, donde se hipoteca nuestra salud no debería haber armisticio posible. Todos poseemos dones o talentos que otros no poseen, y viceversa. El asunto está en ponerlos a trabajar.

La cuarta causa oculta consiste en la incapacidad para perdonar y humillarnos. La mente nos juega malas pasadas. Creemos que si cambiamos nosotros y el otro no, las cosas seguirán igual, y concebimos el plan de mantenernos en nuestra posición atacante o defensiva, acumulando rencores y resentimientos. La humillación la interpretamos como debilidad pensando que damos al otro la opción de machacarnos. Pero nada más lejos de la realidad. El pago de un odio reprimido o acumulado, es demasiado elevado como para permanecer en una posición de amargura e inamovible negativamente. El Estrés generado por esto es tan maligno que merece la pena experimentar una transformación cuanto antes.

Nuestro gran problema es seleccionar lo negativo del otro sin percatarnos en lo positivo, que aprendiendo a encauzarlo nos haría mucho bien. Al seleccionar lo negativo lo fijamos en nuestra mente e hipotecamos nuestro comportamiento futuro. En los sucesivos encuentros y discusiones aflorará lo que hemos fijado y distorsionará nuestros argumentos y razonamientos. ¿Qué hacer?

Dentro de una conducta asertiva, de la que todavía hemos de profundizar en otro momento, habrá que dejar lugar al significado y valor práctico de las máximas evangélicas. La oración [16] nos debe mantener en comunión con el Dios que se revela en la Palabra escrita. Y de acuerdo a lo que Jesús nos enseña debemos reclamar el Espíritu Santo. [17] El pedir el Espíritu Santo implica reconocer nuestra impotencia y necesidad de conducción. Decidimos en libertad que nuestra voluntad sea libre en escoger lo correcto. El nos llevará a donde precisamos a fin de resolver nuestra problemática. El nos descubrirá nuestro defectos y errores que han podido contribuir al estado enojoso en el que nos podemos encontrar. Y en esa línea, nuestra petición ha de ser relativa a poder obedecer lo que Jesús nos pide:

<<Venid a mí los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras vidas>>. [18]

Independientemente de que consigamos o no, mediante nuestra humillación y el perdón, arrastrar al otro a lo que creemos que debería cambiar, se nos promete el descanso si vamos a Él, y nos ajustamos a la conducta que él nos enseña. En realidad lo que se requiere de nosotros es que seamos mansos y humildes, pero ¿en qué contexto tenemos que comprender esa mansedumbre y humildad? En el contexto de nuestra relación con Dios, y que después obligatoriamente repercute positivamente en nuestra situación personal y en la relación con los demás. Jesucristo era manso y humilde para con Dios. Ser manso significa dejarse llevar por Dios. Y ser humilde implica someter la voluntad de uno a la de Dios. Esto que acabamos de mencionar no es fácil practicarlo. De ahí que se nos ofrezcan tres alternativas que se obliga a tenerlas en cuenta si queremos evitar una de las mayores causas de Estrés negativo y de sufrimiento infligido por una conducta personal inadecuada:

1)    El poder y la guía del Espíritu Santo. Una vida de oración que nos conecte con el Espíritu Santo es imprescindible. En efecto, no vamos a poseer la capacidad personal de practicar lo que implica el ser mansos y humildes. Pero con el poder y la guía del Espíritu Santo,[19] lo conseguiremos. Con el poder se nos capacitará y con la guía se nos orientará y ensañará.

2)    Los contenidos del Reino de Dios son los que favorecen, mediante su cumplimiento, la existencia de la persona. Jesucristo nos ha mostrado cuáles son los principios del Reino de Dios, del Gobierno de Dios. Y esto es lo que es preciso cumplir a fin de que manifestemos ser mansos y humildes para con Dios. Los principios del Reino de Dios son imprescindibles para que las cosas vayan bien.[20] El Reino de Dios es el Gobierno de Dios, la ideología que rige en el Gobierno de Dios. Aquellos principios de comportamiento que coinciden con nuestra naturaleza. Aparentemente los cristianos parece que ya los conozcan. Sin embargo en ocasiones dejan mucho que desear. Es preciso que conozcamos todo lo relativo al Evangelio del Reino de Dios que Jesucristo nos predica y nos insta a que aceptemos para bien nuestro, arrepintiéndonos de continuar pensando y siendo como se piensa y se es en el reino de este mundo.[21] Debemos arrepentirnos de seguir perteneciendo al reino de este mundo, puesto que sus valores y forma de ser y de pensar ha sido juzgada y condenada.[22] El Espíritu Santo que pediremos al comienzo de cada día nos llevará al conocimiento de esos principios del Reino. Las Bienaventuranzas [23] con los demás elementos enumerados en el Evangelio del Reino [24] junto a la Ley Regia que Santiago,[25] Pablo,[26] y Juan [27] aprendieron del Evangelio del Reino,[28] forman parte de la carta programática del Gobierno o Reino de Dios. Estos principios del Reino de Dios no se pueden observar si antes no se adquiere la ciudadanía celestial,[29] se pertenece al Reino de Dios.[30]

3)    Y en tercer lugar, precisamos nacer de arriba. Jesús se refiere a esta experiencia en el capítulo 3 de San Juan. Se trata de que intentemos conocer el sentido y significado del Hijo del hombre en su dimensión terrestre y celeste (Jn. 3:12, 13), una obra del Espíritu Santo que despierta nuestra conciencia, y nos señala nuestra condición natural con la que venimos a este mundo,[31] y la auténtica necesidad de que experimentemos una transformación en vocación celeste.[32]

Cuando se analiza convenientemente lo que aquí hemos enumerado, y que más adelante razonaremos a fin de encontrar esa alternativa espiritual imprescindible para prevenir y solucionar todo lo relativo al Estrés negativo y a la depresión, y a otras problemáticas mentales, estaremos en contacto con una realidad que podrá evitarnos sufrimiento y amarguras si, con el poder de Dios, lo ponemos en práctica en nuestra vida diaria. Pero lo más importante es saber que habremos aprendido a tener capacidad de perdón al experimentar el Amor de Dios en nuestra vida. Cuando descubramos la humillación de Jesucristo en su entrega por nosotros, y poseamos el poder de seguirle, entonces sabremos también humillarnos y acabaremos mejor nuestras discusiones, o incluso algunas de ellas ni siquiera las empezaremos.

La quinta causa de las que hemos querido denominar ocultas es la referente a la de la toma de decisión. La decisión interviene en todo y en cada momento. El ser humano de hoy se encuentra invadido por la información. Lo nuevo está a la orden del día. Continuamente se modifican las técnicas, los objetivos y el ambiente. Se nos obliga a seleccionar y a elegir. Pero la diversificación y abundancia nos produce incertidumbre respecto a esa toma de decisión y a lo que sería mejor escoger. Nuestro cerebro se satura creando una crisis de la decisión, experimentando una gran dosis de estrés con el sentimiento de incapacidad, pudiendo  tomar posiciones contrarias a los propios intereses de uno. En esta línea nos podemos encontrar todos, ya que la existencia nos obliga a tomar decisiones trascendentales, y dentro del campo de trabajo ciertos ejecutivos como los gerentes y directores generales, administradores, el responsable político y el religioso, que se ven envueltos en una toma continua de decisiones se pueden ver involucrados en el agotamiento y la indiferencia pudiendo experimentar la depresión nerviosa y perturbaciones mentales.

Estas situaciones nuevas por las que se le obliga al individuo a estimular lo cognoscitivo, son imprevistas y al no estar programadas reclaman un esfuerzo de adaptación provocando agotamiento y apatía, entrando en la inseguridad e indecisión. Con ello se rompe el equilibrio biológico y psicológico. Lo desconocido e imprevisible gasta más estrés que lo que exigen las decisiones rutinarias, ya que estas se encuentran programadas en nuestro cerebro.

A fin de evitar en lo posible un estrés intolerante que domine la situación y no se pueda controlar deberemos protegernos frente al caudal de conocimientos y al torrente de información teniendo nuestros propios asesores que se encarguen del análisis, distribuyendo convenientemente entre varios el estudio, a fin de que se nos informe de un modo resumido de las diferentes posibilidades; o a falta de eso, publicaciones que condensan y ofrecen los datos necesarios para poder tomar una decisión entre las diversas opciones.

Comoquiera que existen riesgos que comportan después secuelas que pueden hacernos daño, tendremos que asegurarnos de una ética de comportamiento, y habrá que poseer una percepción de la verdad y de la realidad que impida la decepción y la frustración. Habremos de hacer acopio de valores espirituales que llegado el caso eliminen la discordancia entre el resultado y lo que se esperaba que resultase. Las previsiones forjadas por la ilusión y el sueño, incluso por un cierto tipo de esperanza no alcanzan, en muchos casos, su correspondencia real, y aunque no hemos de prescindir totalmente de ellos, habrá que ajustar adecuadamente su necesidad y utilidad, a fin de que la decepción y la desilusión   no se hagan repetitivos y consigan cotas desastrosas para nuestra salud y equilibrio mental. El Estrés que se genera a causa de los pormenores que estamos comentando es muy dañino, y sería conveniente, además de lo ya indicado, involucrar a nuestro Creador en nuestro trabajo y en la toma de decisiones. Llegar a tener a Dios como a un amigo es el objetivo primordial. Cuando hemos desarrollado esta costumbre nuestra toma de decisión se hará de acuerdo a su voluntad o no se hará. Los posibles errores, que a pesar de todo se pudieran cometer, en una desconexión con nuestro Amigo, podrán ser subsanadas más fácilmente con el arrepentimiento engendrado por el Espíritu Santo.


[1] Sobre el Estrés, le fue publicado al autor por la editorial Clie: El Estrés (su diagnóstico, causas y tratamiento), en nuestra página Web  www.comteologicasesal.org , se da información oportuna. Al igual se puede pedir información del libro aumentado y corregido por el autor de ese libro sobre el estrés con el título y contenido siguiente: El Estrés (su diagnóstico, causas y tratamiento)-Cómo superar la depresión.

[2] Consúltese nuestra página Web www.comteologicasesal.org las estrategias básicas a fin de aprender a desarrollar una correcta relación con el Otro. La autoestima y la conducta asertiva, el aprender a pensar racionalmente y a saber luchar contra las ideas erróneas y a comunicarse con la pareja, son esenciales para construir un equilibrio armonioso que permita evitar tensiones que se pueden traducir en comportamientos patológicos, o en desordenes que incompatibilizan la relación.

[3] Para la conducta asertiva puede consultarse nuestra página Web www.comteologicasesal.org . La palabra asertivo es un adjetivo cuya etimología latina (assertus) viene a significar afirmativo. Se trata de proponer algo de lo que se afirma como cierto. Partiendo de este concepto, la sicología lo ha incluido como la manera correcta, juiciosa, de plantear afirmaciones intentando no perjudicar los derechos de los demás.

[4] Hemos encontrado una exposición suficientemente amplia (en El acoso moral, El maltrato psicológico en la vida cotidiana, edic. Paidos, Barcelona 1999) y que responde a un esquema de comportamiento como el que aludimos y del que daremos cuenta, por cuanto las víctimas de semejante agresión sufren un Estrés intolerable llegando incluso a la destrucción de la personalidad. También a Patricia Evans, Abuso Verbal, Vergara editor, Barcelona 2000.

Sobre otras variantes de la comunicación perversa o acoso moral en el trabajo: Nora Rodríguez, “Mobbing, vencer el acoso moral”, ed. Planeta, Barcelona 2002; Isabel Nazare-Aga, Los manipuladores, Vergara editor, Barcelona 2002.

Para el aprendizaje en la comunicación: Marshalll B. Rosenberg, Comunicación no violenta, ediciones Urano, Barcelona 2000.

ISHA-AD; La violencia de género (Revista de la asociación adventista para la mujer), Ibergraphi, Madrid 2002.

Nuria Fernández Cano, Depresión y ansiedad (Acoso laboral o mobbing como factor causante de depresión), edic. Médicas, Badalona 2006.

[5] Sería una ausencia imperdonable, el no aludir al gran Profeta de la comunicación que fue Jesús de Nazaret. Incluir aquí valores espirituales ante la limitación de los métodos humanos, no desacredita a los elementos científicos, al contrario, los engrandece. El Evangelio contiene numerosos principios que orientan nuestras actitudes y palabras. Pero para que surtan efecto es preciso tomarse en serio “el nacer de arriba”, tal como expresa el propio Jesucristo en Juan 3 y se explica en otros lugares del Nuevo Testamento. Diversas conductas psicológicas que se proponen por los estudiosos, se pueden encontrar, en lo fundamental, apoyo y origen en los principios enumerados en el Evangelio. Ese nacer de arriba nos va a permitir, sobre la base de la carta programática que encierra el Evangelio del Reino de Dios, integrar los cambios que precisamos en nuestro tipo de personalidad, y adquirir y aplicar lo mejor posible lo que implica una conducta asertiva.

En la página Web del autor (www.comteologicasesal.org) puede encontrarse información del sentido que Jesús da a muchas de sus comunicaciones que son sanidad divina para quienes se las aplican o las aprenden y enseñan.

[6] El autor ha escrito un libro “El Estrés (Su diagnóstico, causas y tratamiento) Cómo superar la depresión”. Para más información puede consultarse la página Web del autor: www.comteolgicasesal.org .

[7] Esto dicho así de este modo parecería que es fácil. Pero nuestra vida ha de transcurrir en un continuo crecimiento, con caídas y levantamientos, que supondrá el reconocimiento de nuestros errores, el que estos no dominen nuestra conducta, y en una perfección del carácter que durará toda la existencia. La perfección incluye el reconocimiento anterior, y la lucha a nivel de las decisiones por la que domine una voluntad santificada y movida por el poder de Dios, quién tiene la iniciativa y el desarrollo en el rescate de nuestra manera equivocada de conducirnos. Es necesario comprender y poseer todas las alternativas puestas a nuestro alcance para liberarnos de lo que resulta perjudicial, y de los obstáculos que impiden nuestra auténtica autoafirmación y auto – realización.

[8] En Tensión sin angustia, op., c..

[9] Distinguir entre emoción y sentimiento puede hacerse pero el resultado diferente es mínimo. La emoción vendría a ser lo que se exterioriza corporalmente una vez que se ha sentido.

[10] Vivir sin depender de los sentimientos no es lo mismo que vivir sin sentimientos. No estamos abogando por esto último sino por la racionalización del sentimiento, y que ninguno de sus componentes domine por separado.

[11] Hemos tenido en cuenta para la exposición de la comunicación perversa el libro ya citado de Marie-France Hirigoyen, El Acoso Moral, op. c., pp. 85-100.

[12] La comunicación perversa es un maltrato, aun cuando no fuera acompañado del maltrato físico. A la víctima se le convence de que hay razones para ejercer ese maltrato en cualquiera de sus variantes. La víctima llega a creerse de que es necesaria esa actitud violenta para con ella, por cuanto se lo merecería de acuerdo al maltratador. Nunca la violencia está justificada, ni la verbal ni la física. Si la persona maltratadora, una vez señalado su mal, o denunciada, no se sujeta a un tratamiento profesional en las vertientes sicológica y espiritual, y rechaza cualquier mediación terapéutica, o no se le ven indicios de cambio, la víctima deberá apartarse del mal.

[13] Nuestra terminología no pretende identificarse con ningún movimiento o empresa que utilice este concepto.

[14] Puede consultarse la obra del autor El Estrés – Cómo superar la Depresión, para lo relativo a la dieta ante el Estrés no controlado y que le afecta negativamente, o para la depresión. Para ello consulta la página WEB: www.comteologicasesal.org

Le ofrecemos aquí, un resumen de algunos aspectos a tener en cuenta en la dieta:

¿Qué dieta sería adecuada para prevenir y superar el Estrés negativo, y controlarlo, y en el caso de una depresión?

Vamos a proponer una dieta que junto a las demás conductas fisiológico–biológicas prevenga la enfermedad que podría ocasionar estrés excesivo e incontrolable, a la vez que sirva para afrontar el Estrés de modo adecuado sin que llegue a afectarnos.

Nuestra propuesta, de acuerdo a todo lo estudiado, y a la experiencia, es un régimen vegetariano equilibrado.

Desayuno

Jalea Real fresca en el desayuno (un tercio de una cucharadita pequeña).

Zumo de 4 limones con dos naranjas. Con el zumo se mezclaran:

Espirulina en polvo (aproximadamente una cucharadita pequeña rasa {la más pequeña}). Ginkgo Biloba (de acuerdo al prospecto). Carbonato de magnesio (1/4 de cuchara sopera, o de acuerdo al prospecto), o Calcio-Magnesio si hubiera necesidad de calcio adicional. Germen de trigo (dos cucharadas soperas sobresaliendo).

Además Vitamina C: 3 gramos distribuidos en el día (mañana medio día y noche), se adquiere en tienda de dietética y se toma con agua (podría ser que hubiera que ir aumentando la dosis).

Coencima Q-10

Clorella(de acuerdo al prospecto); Rodhiola;5HTP (ved un poco más adelante, y nota 78).

Sésamo (dos cucharadas soperas sobresaliendo). Polen (1/4 de cucharada)

Fruta fresca y seca. Un vaso de leche de soja

Recuerde: Entre comidas beber 3 vasos de agua. Antes de la próxima comida tomar un vaso de agua.

Segunda Comida

Recuerde la vitamina C (1 gramo)

Una buena Ensalada con levadura de cerveza y aceite de oliva virgen. Un plato de verdura del tiempo con o sin patatas, o en su lugar copos de cereales o arroz con verduras, o legumbre seca con verduras, o soja con verduras, o berenjenas o pimientos, o patatas asadas.

3 nueces, o 12 almendras, o piñones, o tofu (queso de soja con una rebanada de pan integral), o yogurt de soja, o setas o champiñones.

Recuerde 2 horas después de comer tomar 2 vasos de agua

En la cena sopa de avena, manzana asada y yogurt de soja. Siguiendo este esquema se pueden hacer variantes con diferentes ingredientes.

Una infusión de hierbas inductoras del sueño.

Varias hierbas relajantes: Pasiflora, valeriana, lúpulus, avena sativa, manzanilla. Esto se puede encontrar en tabletas.

Téngase en cuenta en el caso de un estrés negativo o depresión que deberá tomar 5HTP y posiblemente melatonina a la hora de dormir. Es preciso reponer la cantidad de triptófano a fin de que el cerebro fabrique suficiente serotonina. Mientras tanto la serotonina deberá fabricar suficiente melatonina a fin de que se pueda dormir más regularmente. La persona debe alcanzar los niveles adecuados, partiendo de la absorción del triptófano. El triptófano lo poseen ciertos alimentos (plátano, jalea real, clorella), y especialmente una semilla (griffonia simplicifolia) de donde se obtiene el 5HTP. Ved Nota 78. Estos dos nutrientes son incompatibles con cualquier fármaco que tenga en su composición una fórmula MAO. Consulte a su médico y que le pueda recetar cualquier otro medicamento que no lleve en su composición MAO.

[15] Por ejemplo el sistema de ventas implantado por las diferentes multinacionales requiere todos los recursos del individuo para alcanzar unos objetivos para los que cada vez, a fin de lograrlos, se exige que se realice en menos tiempo y una mayor cantidad de venta. La persona se va quemando y va siendo sustituida por otra hasta que ésta también se agote y tenga que ser, a su vez remplazada.

[16] cf. Jn. 14:13, 14.

[17] cf. Lc. 11:9-13.

[18] Mateo 11:28, 29.

[19] Jn. 14:26; 16:13 cf. Hech. 1:8.

[20] cf. Mt. 6:33.

[21] Mc. 1:14, 15 cf. Mt. 6:33.

[22] Juan 12:31.

[23] cf. Mt. 5:1-12.

[24] cf. 5:13 ss.- cp.7.

[25] cf. Stg. 2:8-12 cf. 1:25.

[26] cf. Rm. 8:7-9; 7:7, 12, 14; 13:8, 9.

[27] 1ª Jn. 3:4.

[28] Mt. 5:17-19, 21-30, 31-33, 34-37, 38-42 cf. Hb. 8:8-12.

[29] cf. Filp. 3:20; 2ª Cor. 5:2; 2ª Tim. 4:18; Hb. 12:22 cf. Ap. 21:2, 9, 10.

[30] Mt. 6:33 cf. Jn. 3:5; Hech.14:22; Col. 1:13.

[31] Cf. Romanos 3:10-12; 7:9, 7, 8, 14, 15-23.

[32] Juan 3:5-7 cf. Stg. 1:18 cf. Rm. 8:1-3, 5-7-9.

Las causas más importantes que producen Estrés y que pueden llegar a la depresión: tratamiento[1]

“El otro” la primera causa de Estrés, y la modificación química del cerebro en la depresión

Cuando comento este asunto en los cursos sobre el Estrés que imparto, las personas no entienden muy bien ¿El otro? se preguntan. Sí, el otro les digo yo. La dificultad mayor que el ser humano tiene que enfrentar es un asunto de relación.[2] Y dicha relación se ve comprometida por toda una serie de factores que es preciso resolver o saber plantear bien y que de no solucionarse u orientarse adecuadamente, estresan de un modo que normalmente es difícil de calcular, y que junto con el propio estrés que la vida cotidiana conlleva puede traspasarse el umbral de lo aceptable. Ciertas situaciones de convivencia hacen gastar una energía que predispone a la persona a una baja de las defensas, a enfermar, y a deteriorar su cerebro con todo lo que ello implica, y a alterar órganos vitales que pueden influir, dado su estado, en una mejor o peor salud. Al estar en contacto con otras personas sean las familiares o las que nos aportan el trabajo, el ocio o el cubrir las simples necesidades de lo cotidiano, lo social e incluso lo espiritual, aparece lo inevitable: la relación, la comunicación, el diálogo. Constatamos que una variedad de combinaciones incurren en esa relación que provocan reacciones, actitudes, conductas, que una vez proyectadas, se fijan de tal manera que se repiten constantemente creando comportamientos estandarizados, sin que el propio individuo sea suficientemente consciente de los errores y negativismos que pudieran estar integrados, siendo cada vez más difícil de moderar. Si el esposo o la esposa no han aprendido a controlar las emociones o los sentimientos, a conocerse respecto a su temperamento o personalidad, a tener una conducta asertiva, a saber discutir a fin de alcanzar objetivos beneficiosos y a lograr amor, se podrán crear situaciones de estrés intolerables con enfermedades desencadenadas por los estresores no dominados, además de conductas neuróticas y paranoicas, con los peligros que esto pudiera acarrear respecto a las correspondientes patologías.

En las situaciones familiares inciden poderosamente elementos que se convierten en identificadores de las deficiencias de nuestra propia personalidad, de los defectos de nuestro carácter y temperamento. En efecto, el dinero y otras cuestiones materiales, junto a la utilización del tiempo, los problemas sexuales y la disciplina o educación respecto a los hijos, son experimentados como contrariedades en la mayoría de los matrimonios, pero sería un error el ver en las dificultades que se nos presentan y que originan una relación llena de tensión y desprovista de paz, libertad y amor, las verdaderas causas del Estrés. Las verdaderas causas están en ignorar lo que es el auténtico amor y libertad, el desconocer lo que significa una conducta asertiva, o lo que supone la capacidad de perdonar o de humillarnos reconociendo los posibles errores. Cuando lo que tenemos enfrente es una personalidad tan fuerte que nos sentimos agredidos por ese otro, o desconsiderados, o incomprendidos; o por el contrario disgustados por lo que nos parece una falta de reacción por su parte, o descomedida, mostrando no haber comprendido que nuestra actitud ha sido motivada por el interés de ayudarle, se está exhibiendo que en esa relación está faltando lo que haría ser asertivo.[3] Pero es preciso que el otro distinto al otro, se pregunte por qué ha reaccionado así, cuál ha podido ser lo que ha hecho afirmar lo que dijo ¿por qué es agresivo? o ¿por qué no nos ha podido comprender o captar nuestro interés y deseo de ayudarle? Y aún más ¿Ha habido en nuestras palabras posibles motivos, que si bien no justifican su reacción, sí que explicarían la naturaleza de su reacción?

El otro puede constituir una fuente de inspiración o ser motivo de angustia permanente. Las altas tasas de divorcio, el continuo abismo entre padres e hijos, la incapacidad para muchos de lograr amistades profundas y perdurables, las tensiones entre subordinados y directivos, o entre los miembros de una organización, sea ésta la estatal o religiosa, con la propia institución, evidencian la problemática de la relación, y establecen un espacio generador de estrés de alto riesgo para la salud humana. Las llamadas profesiones vocacionales como pueden ser la de los maestros, médicos, sacerdotes, pastores, que están en constante contacto con el otro, sea el paciente o el alumno o la feligresía, y en la que tienen que rendir cuenta al baremo que se han impuesto, a la concepción que de su propia profesión y valía han hecho, y a la exigencia que marca la dinámica de su trabajo valorado por las instancias superiores, puede suponer, sino median las soluciones o las prevenciones debidas que aludimos y expondremos en profundidad, una acumulación de Estrés que acabará con el curso normal existencial de la persona, provocando deterioros que le harán sufrir y enfermar. Las relaciones laborales que implican un constante contacto con el público traen consigo su tasa de uso y desgaste que se une con la que también produce su relación personal familiar. En definitiva, el otro que también soy yo, se ve sometido a un Estrés que podrá o no afectarle, dependiendo de su capacidad de autoestima y de conducta asertiva, asuntos que abordaremos en nuestros capítulos de soluciones al Estrés.

La falta de conducta asertiva, y sustitutivos

Dentro de la primera causa de Estrés, la ausencia de conducta asertiva es uno de los motivos por los que se genera distrés, “estrés negativo”. De ahí la importancia de que analicemos este asunto como causa, y sepamos poner en práctica lo que significa anular este germen importante de Estrés.

El ser asertivo implica la capacidad de afirmar con decisión cuanto se dice o se hace. Pero esto ha de realizarse a sabiendas de lo que son los propios derechos y los ajenos. Por otra parte podríamos hacer un mal uso de los sentimientos con relación al raciocinio al afirmar nuestra seguridad sobre lo que decimos o hacemos. Y un tercer prototipo, el más peligroso sería el de la comunicación perversa.[4]

En el primer caso nos encontramos con tres posibles situaciones: 1) la de aquellos que por defecto temen reclamar lo que por justicia les corresponde interpretando que pueden pasarse en su reivindicación, e infieren que invadirían el terreno del otro, o acusan miedo a ser rechazados afectivamente, y no suelen expresar su opinión. Su inseguridad les hace llevar a cabo lo que otros deciden, siendo dirigidas por aquellos que son más asertivos. Estos suelen clasificarse dentro del comportamiento pasivo. Esta condición provoca gran cantidad de Estrés, puesto que la falta de asertividad en la línea de la pasividad la gente suele abusar de este tipo de personas, acarreando en la interacción con los demás frustración (interpreta que su opinión no fue escuchada), y una dosis alta de Estrés, que dada esa posición, dificulta al interesado ajustarse adecuadamente. 2) Si la pasividad encierra una asertividad por defecto, hay otros que configuran otra falsa asertividad mediante el exceso de ella: no respetan al prójimo pisoteando el terreno del otro, opinando que tienen patente de corso atentando contra la libertad de los demás. Se trataría de la conducta agresiva, que podría rayar en la actitud paranoica e incluso llegar a ella provocando el rechazo y la huida de la gente. Este exceso de asertividad manifestado en un lenguaje abusivo, de impedimento con su verborrea en alto volumen a que el otro finalice en su exposición, crea conflictos afectando en la calidad de la comunicación, siendo causa de gran estrés. Y en tercer lugar estaría el modelo asertivo propiamente dicho, aun cuando el logro de su manifestación requiera una perfección continua. Si bien la persona asertiva recibirá el premio del aprecio y respeto de los demás, no debe de pensarse que siempre tiene resultados mágicos o milagrosos, no solo por nuestra propia incompetencia a la hora de establecer ese modelo de diálogo (asunto que debería de estar sobrentendido aun para el más inteligente) sino por el Otro (recuérdese que ese Otro podría ser el otro que soy yo), cuyas actitudes y reacciones pueden ser imprevisibles en diferentes momentos de la discusión comunicativa. De cualquier forma esa conducta es la mejor que poseemos, especialmente si está integrada por un proceso de resurrección espiritual basado en lo que significa e implica la persona y enseñanza de Jesucristo.[5]

Precisamente cuando sabemos que no siempre la conducta asertiva sirve para convencer o para entenderse con el otro, descubrimos que si hay un camino para solucionar lo que perjudica nuestras relaciones, ese es el de ser asertivo con ese componente espiritual y psicológico que los principios evangélicos contienen, y que identifican a la asertividad como válida puesto que, independientemente de sus deficiencias y de su construcción siempre en proceso, la base se encuentra en dichos principios. De ahí que sea importante tener en cuenta el cómo ha de lograrse nuestra autoafirmación, constituyente que rige nuestra asertividad.[6] Si bien la profundización de esto lo haremos en el apartado de soluciones y tratamientos, digamos ahora que para conseguir la tan necesaria autoafirmación y manifestar una conducta asertiva serán precisas las siguientes consideraciones que marcarán las pautas en nuestro tratamiento posterior:

1)    Va a ser necesario conocer sus rasgos de carácter o temperamento, su tipo de personalidad. Sin duda que las características de su temperamento influyen en su manera de comportarse y de comunicarse con los demás. No hay ningún temperamento puro. Todos tenemos mezclas, imprescindibles por otra parte, de uno y otro conjunto de cualidades. Poseemos sombras y claros, y claros oscuros; grisáceos que tienden hacia lo blanco o lo negro. Los diferentes temperamentos poseen aspectos positivos y negativos que habremos de conocer y comprobar hasta qué punto se ajustan unos y otros en nuestra manera de conformar nuestro ser, de actuar y de proyectarnos a los demás, y eliminar o sustituir los elementos negativos de un temperamento por los positivos de otro de los temperamentos [7].

2)    Cuando descubra su situación personal, y haya decidido seguir lo considerado como beneficioso para usted, tendrá que encontrar la respuesta a por qué en muchas ocasiones, a lo largo de su vida ha hecho lo que no hubiera querido hacer. Por qué se repite con una asiduidad sorprendente una especie de automatismo que le empuja a realizar aquello que como resultado de ello, usted lo experimenta como perjudicial, aun cuando no sepa la verdadera causa. Usted contempla que hay actitudes que le hacen sufrir cada vez que las proyecta. Pero ignora el origen de semejante mecanismo. Cuando llega a saber que nuestro diseño responde a leyes a las que ha de ajustarse y que nuestra conducta y manera de pensar han de orientarse de acuerdo a una ley moral, natural y espiritual que cuando se transgrede se ocasionan molestias, dolor, angustia, sufrimiento, querría adaptarse adecuadamente a dicha ley que le resulta beneficiosa. Pero entonces comprueba que ese automatismo que ya se ha creado le imposibilita observarla dejándole en la estacada, incapacitado e impotente. Todo esto tiene mucho que ver con nuestras relaciones con los demás, puesto que hay una tendencia desde que nacemos, una especie de inclinación que cuando se configura en ciertos actos o pensamientos engendra posturas y maneras de ser que dañan a nuestra personalidad, la estropean cada vez más, nos hacen sufrir, y nos advierte dicha propensión que nuestro origen está contaminado, tarado, por una especie de germen deteriorado que nos corrompe totalmente. Tendremos que llegar a identificar a esa clase de germen maligno que tiene la potencia de crear codicia, concupiscencia, agresividad, violencia, envidia, temores, angustias, y toda una serie de situaciones que el individuo las interpreta como una tragedia insuperable, viviendo patológicamente hasta la última enfermedad que es la muerte. Ese espécimen nocivo se agarra como un virus al disco duro, fijando hábitos y conductas en la mente que obligan a la persona a hacer o ser lo que no querría hacer o ser. Una vez establecida su identidad habrá que hallar el antídoto, para favorecer así la comunicación entre los seres humanos y vivir la existencia del modo más feliz posible sin verse afectado por el Estrés.

3)    Se está haciendo evidente cómo la seguridad y la autoestima son imprescindibles para la construcción de una conducta asertiva, y cómo la frustración interfiere dañando a la persona. Tendremos que analizar y clarificar la posición pasiva a fin de contrastarla con una asertividad correcta.

4)    De igual modo habrá que marcar las diferencias entre conducta asertiva y comportamiento agresivo. Habrá que aprender a enfrentarse a la rabia, y comprobar los desgarros que puede producirnos tanto a nivel físico como psicológico.

5)    Saber hacer críticas constructivas, aprender a superar las críticas, sabiendo recibir tanto las constructivas como las destructivas, y a no ganar, en ocasiones, una discusión (que no es lo mismo que perderla, sin dejar a tu interlocutor con la sensación de que ha perdido una vez más), aun cuando se tenga razón, son ejercicios que contribuirán a fijar un automatismo que nos ayudará a prevenir el Estrés negativo, y a no crear de nosotros  un enemigo que actúa como tal.

6)    El negarse tanto a uno mismo como el decir no a cualquiera que pretende obligarte a realizar algo contrario a tu propio interés como persona puede significar la luz dentro del túnel. Estudiáremos lo que implica negarse a sí mismo y cómo saber decir no cuando conviene. Esto nos ahorrará Estrés y nos enseñará a controlarlo y a superarlo en el caso necesario.

7)    Diversos autores han comprendido, aun cuando nos parezca que no han sabido explicar adecuadamente, que el amor debe formar parte de una nueva psicología. Hans Selye hace una discusión sobre este asunto en relación al Estrés [8] aludiendo a la máxima evangélica. Nosotros presentaremos los valores y las aplicaciones de lo que implican las acciones y palabras de Jesús de Nazaret en el Nuevo Testamento en relación al significado del Amor. Comprobaremos su utilidad e inspiración para resolver los problemas personales y mejorar nuestra comunicación y relación con el Otro.

En el segundo caso, hablábamos del uso o mal uso de los sentimientos en relación a la conducta asertiva. Los sentimientos tienen que ver con los sentidos: el oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato; y estos son instrumentos del cuerpo, puestos por Dios para ayudarnos. Estaríamos hablando de la percepción, uno de los componentes de las emociones [9] o sentimientos. Otro de los componentes vendría de la vertiente psicológica: el pensamiento, que puede surgir de acuerdo a lo que perciben los sentidos. Y por último estarían los síntomas corporales o reacciones debido a la excitación que se produce en el sistema nervioso, en el simpático y parasimpático.

El gran problema de los sentimientos es acostumbrarse a ellos aislándolos del raciocinio reflexivo y de la certeza que te ofrece la fe. Las personas que no tiene en cuenta esos tres componentes aludidos y al unísono o bien pueden llegar a depender de los sentimientos hasta el extremo de que lo que cuenta es lo que sienten o no sienten al margen de la racionalización y actuación por principio; o bien se conducen exclusivamente por el intelecto sin dar lugar al sentimiento. No debemos depender del sentimiento, el sentimiento debe depender de la razón. No debemos dejarnos dominar por la percepción simplemente. Los sentidos nos pueden engañar, pueden tener connotaciones irreales y transmitir al cerebro una señal incierta y producir algo distinto a la realidad. Lo que se configure en el cerebro una vez que se ha dado rienda suelta a la percepción será un pensamiento inadecuado. Porque el pensamiento no ha entrado en acción en el mismo instante que la percepción y que de la reacción fruto de la excitación, sino una vez que se ha dejado actuar independientemente a la percepción. Dejarse dominar por el pensamiento exclusivamente contribuye a configurar una idea o imagen desprovista de una total realidad, pudiendo provocar una posición obsesiva, o una concepción distinta a la de la realidad con las consecuencias nocivas que eso pudiera suponer. La excitación por sí sola provocará un síntoma de acuerdo a lo inadecuado y a la irrealidad.

Lo correcto sería que ningún componente debería reaccionar independientemente sino todos en conjunto y globalmente. La percepción debe consultar al pensamiento antes que dejarse arrastrar por lo que los sentidos proyectan, y el pensamiento al tener en cuenta a la memoria y a la experiencia emitiría un juicio adecuado. Al considerar el síntoma se racionalizaría y no provocaría fijaciones y química inapropiada, sino que prestaría atención a la opinión que expresarían los otros dos componentes del sentimiento.

Es preciso educar lo más correctamente posible a los sentidos. ¿Nos hemos dado cuenta las diferentes interpretaciones que se nos dan ante una pintura abstracta? ¿Y las líneas trazadas paralelamente que se entrecruzan en un círculo? ¿Cómo las observamos? ¿No se nos transmiten como curvas? ¿Y la fiebre alta? ¿No hace concebir alucinaciones?

Si nuestros sentidos, como consecuencia de la falta de suficiente raciocinio, son capaces de traer un defecto óptico o una alteración física, cuán importante será el que podamos racionalizar los sentimientos, o dar la orientación de estos de modo que no dominen al raciocinio, a fin de ayudarnos a desarrollar asertividad, y a no vernos gobernados por el descontrol, y las reacciones emotivas cargadas de furia o ira, o al contrario de pasividad. Mientras no lo consigamos el Estrés se acumulará y cada vez será más difícil controlarlo.[10]

El tercero es la comunicación perversa.[11] Los peligros mayores para que la asertividad sea un hecho son los falsos sustitutivos de una conducta asertiva, y que ya hemos analizado: la pasividad, tendente a la falta de autoestima y al desánimo; y la agresividad de la conducta autoritaria o paranoica, o de la reacción resultado de una rabia contenida del melancólico. Otro de los peligros es el verse arrastrado por lo sentimientos con el peligro del hundimiento cuando habiéndose acostumbrado a depender de ellos, fallan. Pero lo más terrible es socavar la posibilidad de que se pueda practicar la asertividad. Esta forma de terrorismo de la comunicación se le llama comunicación perversa. La comunicación perversa pretende el dominio sobre el otro minando la unión y provocando al alejamiento y a la imposibilidad del intercambio. Se trata de una comunicación distorsionada con la finalidad de acabar con el otro como posible dialogante. El objetivo es conseguir que no se comprenda el proceso de comunicación y lograr que el otro se convierta en una víctima impotente. El contenido del método será el de proyectar confusión sobre las informaciones reales mediante la manipulación verbal.

El perverso de la comunicación no practica la comunicación directa sino la insinuación. Una insinuación que crea confusión y deja bajo sospecha a la víctima. Después niega el reproche o la existencia de un conflicto, aun cuando se haya conseguido instalar la duda. El lenguaje es deformado. Las palabras no son importantes por lo que dicen sino por lo que se pretende insinuar. Lo que importa es el tono. Un tono de seriedad de pretender convertir lo simplón en algo de valor. El perverso no alza la voz ni pierde los estribos pero ocasiona que el otro se desestabilice y pierda el control. No se toma la molestia de articular sino de hacer alusiones sin terminar las frases dejando que se pueda interpretar lo que se quiera, aun cuando siempre de modo desfavorable para el otro.

La mentira es otro de los recursos, y esto lo hace de dos maneras. Una de modo casi cerrado con silencios, evasivas e insinuaciones en contra del otro; y de un modo claro inventando cualquier historia perjudicial para el otro. Normalmente la persona de comunicación perversa es mal pensada, y el mal pensamiento lo traslada en un intercambio de palabras como algo real que le han dicho o que ha oído. Si se trata además de alguien con cierto grado de enfermedad mental (independientemente de la que de por sí posee este tipo de persona de comunicación perversa) con los lloriqueos sin arrojar ni una lágrima sino con muecas de aflicción, es capaz de convencer a un auditorio circunstancial. Lo que importa es lograr tener razón como sea.

Este tipo de personas suelen hablar mal de todo el mundo especialmente si en ciertas situaciones, comprueba que el otro está haciendo un mejor papel que lo que él o ella manifiesta. Y de la única manera que puede convencer de su actitud es descalificando al otro, e identificándolo como un irresponsable o desalmado. Con la descalificación se pretende privar a alguien de sus cualidades, y si se trata de una convivencia seguida se repetirán las descalificaciones hasta que se lo crea. Y si no puede hacerlo directamente al interesado, lo promulgará a fin de desprestigiarlo y que los demás se lo lleguen a creer. Esto puede llevar al enfrentamiento entre personas si logra pasar desapercibido su manera de ser o su enfermedad. De cualquier forma aquí siempre aparece la tan usada propaganda política: “habla mal del otro que aunque no sea cierto siempre algo queda”.

La utilización de la burla o el desprecio cuando no el sarcasmo es lo que domina en la relación del perverso con el mundo exterior. Y hemos comprobado que también aparecen dos modos de actuación. En un caso puede utilizar la broma y el chiste para burlarse y despreciar al otro. En la otra manera de llevarlo a cabo se usa a las claras, sin tapujos de ninguna clase, el desprecio sin motivo.

En los diferentes grados de perversidad comunicativa se manipula una información que se tiene del otro a fin de llevarla al terreno que a él le interesa aun cuando sea de distinta naturaleza y nada tenga que ver con la cualidad de la conclusión a la que se quiere llegar.

Ante este panorama, tengo que reconocer que es muy difícil afrontar una técnica asertiva, puesto que cualquier estrategia con este tipo de personas se estrella. La persona asertiva se verá incapaz de poder desarrollar una metodología comprensiva. Hasta el amor es interpretado como egoísmo.

Sólo cabe la esperanza de que la necesidad del perverso le haga deponer de su actitud. Mientras tanto, después de haber dejado clara nuestra postura de querer ayudarle cuando él manifieste esa necesidad, lo mejor que podemos hacer es huir, siguiendo la máxima evangélica cuando dice “cuando os persigan en un sitio huir al otro”. La comunicación perversa o la violencia perversa o el acoso inmoral es una auténtica persecución sicológica con tortura incluida que afecta grandemente al otro, y que genera un Estrés que puede convertirse en maligno. [12]

Un estilo de vida inadecuado: Factores físicos y biológicos que no protegen el sistema inmunológico

Cuando la persona no tiene un programa de vida, y no se relaciona con la naturaleza de modo que ésta lo recupere para orientarlo en una salud integral, [13] se verá envuelto en la enfermedad o en una calidad de vida deficiente. Cuando la persona no canaliza correctamente los poderes que posee la luz solar en relación a las vitaminas, a los alimentos, para aliviar los nervios, como ayuda directa para enfermedades como la diabetes, y a fin de que el aire sea saludable mediante una correcta ionización, vitalizando así la personalidad, el corazón y el sistema inmune, sin duda que verá mermadas sus posibilidades de una buena salud.

El no tener un plan de ejercicio, de reposo y de sueño adecuado y el coordinar oportunamente estos asuntos, se impedirán bendiciones a las articulaciones y músculos, al corazón, la circulación, a la digestión y a los nervios.

El no saber utilizar la acción del agua en el organismo, haría que los riñones no funcionasen bien ni recuperarse las sustancias útiles, no pudiendo evitar graves problemas que habría en su ausencia, y por lo tanto se negaría un líquido capaz de controlar el peso, de aumentar la capacidad de evitar las infecciones, junto a su contribución terapéutica en su empleo hidroterápico.

Si a todo esto añadimos una mala alimentación o desequilibrada,[14] no utilizando los alimentos adecuados: rechazando el papel que juegan los oligoelementos, las vitaminas, las enzimas, ciertas plantas curativas, y la metabolización de los propios alimentos, y se añaden tóxicos (tabaco, alcohol, café) o elementos que podrían clasificarse como nocivos (alimentos refinados y sustancias perjudiciales, grasas animales), entonces los resultados serán desastrosos. Hay alimentos que son favorecedores del Estrés negativo (los de residuo ácido) cuando pueden crear una mayor fatiga muscular o contribuyendo a que ciertas funciones vitales del organismo se desvaloricen; o ayudadores para combatir o lidiar adecuadamente con el Estrés (los de residuo alcalino), fortaleciendo el cerebro y ofreciendo sustancias reparadoras y preventivas del posible deterioro químico que se podría dar en relación al Estrés.

Cuando se comprende el funcionamiento del sistema inmunológico, y su relación con el hecho de que el Estrés no nos afecte, sabremos dar importancia a los factores físicos y biológicos que inciden en estropearlo e impiden el que se pueda fortalecer, con lo que de hacerse se prevendrían las situaciones que nos crean problemas a fin de ajustarnos adecuadamente al Estrés.

El hambre y la enfermedad evitable como la inevitable, la malnutrición como el desequilibrio alimenticio, al igual que la sobre o baja alimentación, la fatiga, los cambios climáticos continuos con la experimentación del frío y del gran calor sin ponerse protección, y el agotamiento físico, la polución y el ruido, junto a los azucares refinados o las grasas animales, el exceso o insuficiencia de proteínas, la pobreza en vitaminas y minerales,                                                                                                                                            el café, tabaco, alcohol y otros tóxicos, el exceso de sal y la vida sedentaria,  ejercen una influencia en el sistema inmunológico que, al lado de la ausencia de las cantidades adecuadas de ciertos nutrientes concretos, se traduce en desajuste que propicia el descontrol respecto al Estrés y en una desprotección frente a los virus y bacterias que pueden ocasionar situaciones óptimas para que la enfermedad haga su aparición y favorezca condiciones desequilibradoras y desmotivadoras.

Este cuadro visto así negativamente colabora a que la persona se vea afectada por el Estrés. Estudiáremos en su lugar toda la filosofía de la existencia que conlleva la profundización en estas cuestiones y veremos la eficacia de todo lo indicado no solamente a la hora de controlar el Estrés sino a la curación de cualquier consecuencia que se deriva de estar afectado por el Estrés.

Las Causas Ocultas de Estrés

Hemos querido denominar así a un cierto tipo de causas que permanecen ocultas e integradas dentro de un comportamiento que ha sido asumido por la propia sociedad como normal.[15] Pero que engendra, al igual que cualquier tóxico una dependencia de la que el individuo no puede prescindir, ocasionando a corto y medio plazo una quiebra en su salud y una posible fisura en la personalidad que le generará molestias que podrían haberse evitado.

La primera de estas causas ocultas a las que hacemos referencia es el afán excesivo por ser o llegar a ser. Ambicionar de modo narcisista, obsesionarse en el enaltecimiento propio. La búsqueda delirante de la grandeza, proyectarse auto admiración, considerar la idoneidad como de uno mismo sin referencia al Creador. Puede ser que al escoger estos calificativos las personas se desmarquen como no siendo aplicables a ellos. Sin embargo cuando se observa a dónde conduce esta conducta, y alguien lo ha experimentado, sabrá de que estoy hablando: a una competitividad exagerada, tirana; a ansias continuas de fama, de gloria. La ambición y la superación se convierten en una finalidad en sí mismas. Las aspiraciones no tienen límite y se utiliza todo para conseguirlas: la destrucción de valores que alimentarían adecuadamente a nuestra naturaleza creada, ocasionando daño, a veces irreparable, a uno mismo, y al otro, que, en nuestra meta, se había interpuesto en nuestro camino. En esta megalomanía patológica se esconde una realidad: sentimientos de inferioridad e inseguridad.

Esta posición engendra gran cantidad de Estrés por cuanto los conflictos aparecen. Los objetivos se ven en muchas ocasiones incumplidos siendo una fuente de frustración.

Nuestra actitud debería descubrir cuál es en realidad nuestra misión en este mundo. Puedo asegurarle que tenemos una misión para llenar toda nuestra vida, que responde a las preguntas eternas del por qué y el para qué. También tenemos una responsabilidad con nosotros mismos y los demás. Ocuparnos en estos menesteres otorga seguridad, confianza, tranquilidad de conciencia, y satisfacciones. El poder evitar al máximo de nuestras posibilidades, la enfermedad, es un ejercicio de primera calidad que nos otorga salud, y con ello paz y esa cierta felicidad necesaria para cumplir los requerimientos de la vida diaria.  El prepararnos para vivir un matrimonio con suficiente armonía no nos da derecho a un título universitario, pero nos hace vivir la existencia rejuveneciendo continuamente, proporcionándonos virtud y eficacia. Si en nuestra escala de valores damos prioridad a lo que tiene que ver con saber vivir ya no habrá lugar para ese afán desmesurado “por llegar a ser”.

La segunda causa oculta, es, la programación mental que ha experimentado el hombre postmoderno de querer tener más. Se trata de un deseo insaciable por comprar y consumir. La dependencia exige ir aumentando las dosis, con lo que se mantiene el imperativo obsesivo, pudiendo acarrear, cuando no se puede satisfacer la demanda, desaliento y temores que pueden llevar a la angustia vital. Esta actitud tan normal en la vida desarrollada de Occidente involucra al individuo en una dinámica imparable: cada vez tiene que trabajar más para ganar más y hacer frente a los gastos con los que se ha comprometido. Y esto, produce una gran cantidad de Estrés para la que no hay contrapartida, a no ser eliminando ese proceder tan insensato. Una vez más, si es este nuestro problema, tendremos que pararnos en nuestro camino, y comprobar de qué nos está sirviendo la mayoría de las cosas que compramos, si se está cumpliendo el objetivo por el que nos ilusionamos. Es muy fácil comprobar cómo se agolpan las cosas sin darles salida útil. Debemos plantearnos urgentemente cuáles son nuestras auténticas necesidades. Hay que sentarse y calcular adecuadamente los costes de todo: la salud, la utilidad, la solidaridad con los demás, la educación y cuidado de nuestros hijos.

La tercera es de orden muy personal: no aceptarse tal como se es. Esto puede parecer contradictorio respecto a que hemos aconsejado que debemos cambiar nuestra manera de ser o de pensar. Sin embargo cuando analizamos el asunto no hay contradicción. Hay cosas en nosotros que no podemos cambiar “aunque la mona se vista de seda”. Aceptarse tal como uno es, implica una reflexión a fin de saber cómo es uno. El resultado de la pesquisa nos ha de otorgar un conocimiento de cuáles son nuestras posibilidades en cuanto a involucrarnos en objetivos que han de valorarse y medirse adecuadamente con relación a esas aptitudes que habremos de sondear. Nuestras habilidades y capacidades poseen un límite marcado por toda una serie de componentes que van desde los genes, nuestra primera educación, y nuestro propio desarrollo experimental, alimentado con asunciones, fijaciones, y privaciones: elementos de los que hemos creído oportuno despojarnos.

Pero incluso en asuntos menos ideológicos, aceptarse el físico tal como se hace presente, o cualquier otra parte defectuosa, de lo que todos adolecemos en un grado o en otro, es imprescindible. Hay defectos, tanto físicos como mentales, que son connaturales y que debemos aprender a convivir con ellos; hay también dones que no los poseemos, y otros, con los que lamentablemente podríamos compararnos, sí que los tienen. Habremos  de acostumbrarnos a lo que está ausente pero que tampoco nos hace falta si nos dedicamos a trabajar con lo que sí que disponemos; y también aprovechar con lo que se ha instalado defectuoso pero que puede servirnos dentro de nuestro propio proceso de existencia.

Debemos saber que lo que a uno le falta se compensa con lo que sí que tiene, y que el otro que lo posee no dispone de algo que nosotros sí que disfrutamos. Se ha dicho que las comparaciones son odiosas. Y en esto, donde se hipoteca nuestra salud no debería haber armisticio posible. Todos poseemos dones o talentos que otros no poseen, y viceversa. El asunto está en ponerlos a trabajar.

La cuarta causa oculta consiste en la incapacidad para perdonar y humillarnos. La mente nos juega malas pasadas. Creemos que si cambiamos nosotros y el otro no, las cosas seguirán igual, y concebimos el plan de mantenernos en nuestra posición atacante o defensiva, acumulando rencores y resentimientos. La humillación la interpretamos como debilidad pensando que damos al otro la opción de machacarnos. Pero nada más lejos de la realidad. El pago de un odio reprimido o acumulado, es demasiado elevado como para permanecer en una posición de amargura e inamovible negativamente. El Estrés generado por esto es tan maligno que merece la pena experimentar una transformación cuanto antes.

Nuestro gran problema es seleccionar lo negativo del otro sin percatarnos en lo positivo, que aprendiendo a encauzarlo nos haría mucho bien. Al seleccionar lo negativo lo fijamos en nuestra mente e hipotecamos nuestro comportamiento futuro. En los sucesivos encuentros y discusiones aflorará lo que hemos fijado y distorsionará nuestros argumentos y razonamientos. ¿Qué hacer?

Dentro de una conducta asertiva, de la que todavía hemos de profundizar en otro momento, habrá que dejar lugar al significado y valor práctico de las máximas evangélicas. La oración [16] nos debe mantener en comunión con el Dios que se revela en la Palabra escrita. Y de acuerdo a lo que Jesús nos enseña debemos reclamar el Espíritu Santo. [17] El pedir el Espíritu Santo implica reconocer nuestra impotencia y necesidad de conducción. Decidimos en libertad que nuestra voluntad sea libre en escoger lo correcto. El nos llevará a donde precisamos a fin de resolver nuestra problemática. El nos descubrirá nuestro defectos y errores que han podido contribuir al estado enojoso en el que nos podemos encontrar. Y en esa línea, nuestra petición ha de ser relativa a poder obedecer lo que Jesús nos pide:

<<Venid a mí los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras vidas>>. [18]

Independientemente de que consigamos o no, mediante nuestra humillación y el perdón, arrastrar al otro a lo que creemos que debería cambiar, se nos promete el descanso si vamos a Él, y nos ajustamos a la conducta que él nos enseña. En realidad lo que se requiere de nosotros es que seamos mansos y humildes, pero ¿en qué contexto tenemos que comprender esa mansedumbre y humildad? En el contexto de nuestra relación con Dios, y que después obligatoriamente repercute positivamente en nuestra situación personal y en la relación con los demás. Jesucristo era manso y humilde para con Dios. Ser manso significa dejarse llevar por Dios. Y ser humilde implica someter la voluntad de uno a la de Dios. Esto que acabamos de mencionar no es fácil practicarlo. De ahí que se nos ofrezcan tres alternativas que se obliga a tenerlas en cuenta si queremos evitar una de las mayores causas de Estrés negativo y de sufrimiento infligido por una conducta personal inadecuada:

1)    El poder y la guía del Espíritu Santo. Una vida de oración que nos conecte con el Espíritu Santo es imprescindible. En efecto, no vamos a poseer la capacidad personal de practicar lo que implica el ser mansos y humildes. Pero con el poder y la guía del Espíritu Santo,[19] lo conseguiremos. Con el poder se nos capacitará y con la guía se nos orientará y ensañará.

2)    Los contenidos del Reino de Dios son los que favorecen, mediante su cumplimiento, la existencia de la persona. Jesucristo nos ha mostrado cuáles son los principios del Reino de Dios, del Gobierno de Dios. Y esto es lo que es preciso cumplir a fin de que manifestemos ser mansos y humildes para con Dios. Los principios del Reino de Dios son imprescindibles para que las cosas vayan bien.[20] El Reino de Dios es el Gobierno de Dios, la ideología que rige en el Gobierno de Dios. Aquellos principios de comportamiento que coinciden con nuestra naturaleza. Aparentemente los cristianos parece que ya los conozcan. Sin embargo en ocasiones dejan mucho que desear. Es preciso que conozcamos todo lo relativo al Evangelio del Reino de Dios que Jesucristo nos predica y nos insta a que aceptemos para bien nuestro, arrepintiéndonos de continuar pensando y siendo como se piensa y se es en el reino de este mundo.[21] Debemos arrepentirnos de seguir perteneciendo al reino de este mundo, puesto que sus valores y forma de ser y de pensar ha sido juzgada y condenada.[22] El Espíritu Santo que pediremos al comienzo de cada día nos llevará al conocimiento de esos principios del Reino. Las Bienaventuranzas [23] con los demás elementos enumerados en el Evangelio del Reino [24] junto a la Ley Regia que Santiago,[25] Pablo,[26] y Juan [27] aprendieron del Evangelio del Reino,[28] forman parte de la carta programática del Gobierno o Reino de Dios. Estos principios del Reino de Dios no se pueden observar si antes no se adquiere la ciudadanía celestial,[29] se pertenece al Reino de Dios.[30]

3)    Y en tercer lugar, precisamos nacer de arriba. Jesús se refiere a esta experiencia en el capítulo 3 de San Juan. Se trata de que intentemos conocer el sentido y significado del Hijo del hombre en su dimensión terrestre y celeste (Jn. 3:12, 13), una obra del Espíritu Santo que despierta nuestra conciencia, y nos señala nuestra condición natural con la que venimos a este mundo,[31] y la auténtica necesidad de que experimentemos una transformación en vocación celeste.[32]

Cuando se analiza convenientemente lo que aquí hemos enumerado, y que más adelante razonaremos a fin de encontrar esa alternativa espiritual imprescindible para prevenir y solucionar todo lo relativo al Estrés negativo y a la depresión, y a otras problemáticas mentales, estaremos en contacto con una realidad que podrá evitarnos sufrimiento y amarguras si, con el poder de Dios, lo ponemos en práctica en nuestra vida diaria. Pero lo más importante es saber que habremos aprendido a tener capacidad de perdón al experimentar el Amor de Dios en nuestra vida. Cuando descubramos la humillación de Jesucristo en su entrega por nosotros, y poseamos el poder de seguirle, entonces sabremos también humillarnos y acabaremos mejor nuestras discusiones, o incluso algunas de ellas ni siquiera las empezaremos.

La quinta causa de las que hemos querido denominar ocultas es la referente a la de la toma de decisión. La decisión interviene en todo y en cada momento. El ser humano de hoy se encuentra invadido por la información. Lo nuevo está a la orden del día. Continuamente se modifican las técnicas, los objetivos y el ambiente. Se nos obliga a seleccionar y a elegir. Pero la diversificación y abundancia nos produce incertidumbre respecto a esa toma de decisión y a lo que sería mejor escoger. Nuestro cerebro se satura creando una crisis de la decisión, experimentando una gran dosis de estrés con el sentimiento de incapacidad, pudiendo  tomar posiciones contrarias a los propios intereses de uno. En esta línea nos podemos encontrar todos, ya que la existencia nos obliga a tomar decisiones trascendentales, y dentro del campo de trabajo ciertos ejecutivos como los gerentes y directores generales, administradores, el responsable político y el religioso, que se ven envueltos en una toma continua de decisiones se pueden ver involucrados en el agotamiento y la indiferencia pudiendo experimentar la depresión nerviosa y perturbaciones mentales.

Estas situaciones nuevas por las que se le obliga al individuo a estimular lo cognoscitivo, son imprevistas y al no estar programadas reclaman un esfuerzo de adaptación provocando agotamiento y apatía, entrando en la inseguridad e indecisión. Con ello se rompe el equilibrio biológico y psicológico. Lo desconocido e imprevisible gasta más estrés que lo que exigen las decisiones rutinarias, ya que estas se encuentran programadas en nuestro cerebro.

A fin de evitar en lo posible un estrés intolerante que domine la situación y no se pueda controlar deberemos protegernos frente al caudal de conocimientos y al torrente de información teniendo nuestros propios asesores que se encarguen del análisis, distribuyendo convenientemente entre varios el estudio, a fin de que se nos informe de un modo resumido de las diferentes posibilidades; o a falta de eso, publicaciones que condensan y ofrecen los datos necesarios para poder tomar una decisión entre las diversas opciones.

Comoquiera que existen riesgos que comportan después secuelas que pueden hacernos daño, tendremos que asegurarnos de una ética de comportamiento, y habrá que poseer una percepción de la verdad y de la realidad que impida la decepción y la frustración. Habremos de hacer acopio de valores espirituales que llegado el caso eliminen la discordancia entre el resultado y lo que se esperaba que resultase. Las previsiones forjadas por la ilusión y el sueño, incluso por un cierto tipo de esperanza no alcanzan, en muchos casos, su correspondencia real, y aunque no hemos de prescindir totalmente de ellos, habrá que ajustar adecuadamente su necesidad y utilidad, a fin de que la decepción y la desilusión   no se hagan repetitivos y consigan cotas desastrosas para nuestra salud y equilibrio mental. El Estrés que se genera a causa de los pormenores que estamos comentando es muy dañino, y sería conveniente, además de lo ya indicado, involucrar a nuestro Creador en nuestro trabajo y en la toma de decisiones. Llegar a tener a Dios como a un amigo es el objetivo primordial. Cuando hemos desarrollado esta costumbre nuestra toma de decisión se hará de acuerdo a su voluntad o no se hará. Los posibles errores, que a pesar de todo se pudieran cometer, en una desconexión con nuestro Amigo, podrán ser subsanadas más fácilmente con el arrepentimiento engendrado por el Espíritu Santo.


[1] Sobre el Estrés, le fue publicado al autor por la editorial Clie: El Estrés (su diagnóstico, causas y tratamiento), en nuestra página Web  www.comteologicasesal.org , se da información oportuna. Al igual se puede pedir información del libro aumentado y corregido por el autor de ese libro sobre el estrés con el título y contenido siguiente: El Estrés (su diagnóstico, causas y tratamiento)-Cómo superar la depresión.

[2] Consúltese nuestra página Web www.comteologicasesal.org las estrategias básicas a fin de aprender a desarrollar una correcta relación con el Otro. La autoestima y la conducta asertiva, el aprender a pensar racionalmente y a saber luchar contra las ideas erróneas y a comunicarse con la pareja, son esenciales para construir un equilibrio armonioso que permita evitar tensiones que se pueden traducir en comportamientos patológicos, o en desordenes que incompatibilizan la relación.

[3] Para la conducta asertiva puede consultarse nuestra página Web www.comteologicasesal.org . La palabra asertivo es un adjetivo cuya etimología latina (assertus) viene a significar afirmativo. Se trata de proponer algo de lo que se afirma como cierto. Partiendo de este concepto, la sicología lo ha incluido como la manera correcta, juiciosa, de plantear afirmaciones intentando no perjudicar los derechos de los demás.

[4] Hemos encontrado una exposición suficientemente amplia (en El acoso moral, El maltrato psicológico en la vida cotidiana, edic. Paidos, Barcelona 1999) y que responde a un esquema de comportamiento como el que aludimos y del que daremos cuenta, por cuanto las víctimas de semejante agresión sufren un Estrés intolerable llegando incluso a la destrucción de la personalidad. También a Patricia Evans, Abuso Verbal, Vergara editor, Barcelona 2000.

Sobre otras variantes de la comunicación perversa o acoso moral en el trabajo: Nora Rodríguez, “Mobbing, vencer el acoso moral”, ed. Planeta, Barcelona 2002; Isabel Nazare-Aga, Los manipuladores, Vergara editor, Barcelona 2002.

Para el aprendizaje en la comunicación: Marshalll B. Rosenberg, Comunicación no violenta, ediciones Urano, Barcelona 2000.

ISHA-AD; La violencia de género (Revista de la asociación adventista para la mujer), Ibergraphi, Madrid 2002.

Nuria Fernández Cano, Depresión y ansiedad (Acoso laboral o mobbing como factor causante de depresión), edic. Médicas, Badalona 2006.

[5] Sería una ausencia imperdonable, el no aludir al gran Profeta de la comunicación que fue Jesús de Nazaret. Incluir aquí valores espirituales ante la limitación de los métodos humanos, no desacredita a los elementos científicos, al contrario, los engrandece. El Evangelio contiene numerosos principios que orientan nuestras actitudes y palabras. Pero para que surtan efecto es preciso tomarse en serio “el nacer de arriba”, tal como expresa el propio Jesucristo en Juan 3 y se explica en otros lugares del Nuevo Testamento. Diversas conductas psicológicas que se proponen por los estudiosos, se pueden encontrar, en lo fundamental, apoyo y origen en los principios enumerados en el Evangelio. Ese nacer de arriba nos va a permitir, sobre la base de la carta programática que encierra el Evangelio del Reino de Dios, integrar los cambios que precisamos en nuestro tipo de personalidad, y adquirir y aplicar lo mejor posible lo que implica una conducta asertiva.

En la página Web del autor (www.comteologicasesal.org) puede encontrarse información del sentido que Jesús da a muchas de sus comunicaciones que son sanidad divina para quienes se las aplican o las aprenden y enseñan.

[6] El autor ha escrito un libro “El Estrés (Su diagnóstico, causas y tratamiento) Cómo superar la depresión”. Para más información puede consultarse la página Web del autor: www.comteolgicasesal.org .

[7] Esto dicho así de este modo parecería que es fácil. Pero nuestra vida ha de transcurrir en un continuo crecimiento, con caídas y levantamientos, que supondrá el reconocimiento de nuestros errores, el que estos no dominen nuestra conducta, y en una perfección del carácter que durará toda la existencia. La perfección incluye el reconocimiento anterior, y la lucha a nivel de las decisiones por la que domine una voluntad santificada y movida por el poder de Dios, quién tiene la iniciativa y el desarrollo en el rescate de nuestra manera equivocada de conducirnos. Es necesario comprender y poseer todas las alternativas puestas a nuestro alcance para liberarnos de lo que resulta perjudicial, y de los obstáculos que impiden nuestra auténtica autoafirmación y auto – realización.

[8] En Tensión sin angustia, op., c..

[9] Distinguir entre emoción y sentimiento puede hacerse pero el resultado diferente es mínimo. La emoción vendría a ser lo que se exterioriza corporalmente una vez que se ha sentido.

[10] Vivir sin depender de los sentimientos no es lo mismo que vivir sin sentimientos. No estamos abogando por esto último sino por la racionalización del sentimiento, y que ninguno de sus componentes domine por separado.

[11] Hemos tenido en cuenta para la exposición de la comunicación perversa el libro ya citado de Marie-France Hirigoyen, El Acoso Moral, op. c., pp. 85-100.

[12] La comunicación perversa es un maltrato, aun cuando no fuera acompañado del maltrato físico. A la víctima se le convence de que hay razones para ejercer ese maltrato en cualquiera de sus variantes. La víctima llega a creerse de que es necesaria esa actitud violenta para con ella, por cuanto se lo merecería de acuerdo al maltratador. Nunca la violencia está justificada, ni la verbal ni la física. Si la persona maltratadora, una vez señalado su mal, o denunciada, no se sujeta a un tratamiento profesional en las vertientes sicológica y espiritual, y rechaza cualquier mediación terapéutica, o no se le ven indicios de cambio, la víctima deberá apartarse del mal.

[13] Nuestra terminología no pretende identificarse con ningún movimiento o empresa que utilice este concepto.

[14] Puede consultarse la obra del autor El Estrés – Cómo superar la Depresión, para lo relativo a la dieta ante el Estrés no controlado y que le afecta negativamente, o para la depresión. Para ello consulta la página WEB: www.comteologicasesal.org

Le ofrecemos aquí, un resumen de algunos aspectos a tener en cuenta en la dieta:

¿Qué dieta sería adecuada para prevenir y superar el Estrés negativo, y controlarlo, y en el caso de una depresión?

Vamos a proponer una dieta que junto a las demás conductas fisiológico–biológicas prevenga la enfermedad que podría ocasionar estrés excesivo e incontrolable, a la vez que sirva para afrontar el Estrés de modo adecuado sin que llegue a afectarnos.

Nuestra propuesta, de acuerdo a todo lo estudiado, y a la experiencia, es un régimen vegetariano equilibrado.

Desayuno

Jalea Real fresca en el desayuno (un tercio de una cucharadita pequeña).

Zumo de 4 limones con dos naranjas. Con el zumo se mezclaran:

Espirulina en polvo (aproximadamente una cucharadita pequeña rasa {la más pequeña}). Ginkgo Biloba (de acuerdo al prospecto). Carbonato de magnesio (1/4 de cuchara sopera, o de acuerdo al prospecto), o Calcio-Magnesio si hubiera necesidad de calcio adicional. Germen de trigo (dos cucharadas soperas sobresaliendo).

Además Vitamina C: 3 gramos distribuidos en el día (mañana medio día y noche), se adquiere en tienda de dietética y se toma con agua (podría ser que hubiera que ir aumentando la dosis).

Coencima Q-10

Clorella(de acuerdo al prospecto); Rodhiola;5HTP (ved un poco más adelante, y nota 78).

Sésamo (dos cucharadas soperas sobresaliendo). Polen (1/4 de cucharada)

Fruta fresca y seca. Un vaso de leche de soja

Recuerde: Entre comidas beber 3 vasos de agua. Antes de la próxima comida tomar un vaso de agua.

Segunda Comida

Recuerde la vitamina C (1 gramo)

Una buena Ensalada con levadura de cerveza y aceite de oliva virgen. Un plato de verdura del tiempo con o sin patatas, o en su lugar copos de cereales o arroz con verduras, o legumbre seca con verduras, o soja con verduras, o berenjenas o pimientos, o patatas asadas.

3 nueces, o 12 almendras, o piñones, o tofu (queso de soja con una rebanada de pan integral), o yogurt de soja, o setas o champiñones.

Recuerde 2 horas después de comer tomar 2 vasos de agua

En la cena sopa de avena, manzana asada y yogurt de soja. Siguiendo este esquema se pueden hacer variantes con diferentes ingredientes.

Una infusión de hierbas inductoras del sueño.

Varias hierbas relajantes: Pasiflora, valeriana, lúpulus, avena sativa, manzanilla. Esto se puede encontrar en tabletas.

Téngase en cuenta en el caso de un estrés negativo o depresión que deberá tomar 5HTP y posiblemente melatonina a la hora de dormir. Es preciso reponer la cantidad de triptófano a fin de que el cerebro fabrique suficiente serotonina. Mientras tanto la serotonina deberá fabricar suficiente melatonina a fin de que se pueda dormir más regularmente. La persona debe alcanzar los niveles adecuados, partiendo de la absorción del triptófano. El triptófano lo poseen ciertos alimentos (plátano, jalea real, clorella), y especialmente una semilla (griffonia simplicifolia) de donde se obtiene el 5HTP. Ved Nota 78. Estos dos nutrientes son incompatibles con cualquier fármaco que tenga en su composición una fórmula MAO. Consulte a su médico y que le pueda recetar cualquier otro medicamento que no lleve en su composición MAO.

[15] Por ejemplo el sistema de ventas implantado por las diferentes multinacionales requiere todos los recursos del individuo para alcanzar unos objetivos para los que cada vez, a fin de lograrlos, se exige que se realice en menos tiempo y una mayor cantidad de venta. La persona se va quemando y va siendo sustituida por otra hasta que ésta también se agote y tenga que ser, a su vez remplazada.

[16] cf. Jn. 14:13, 14.

[17] cf. Lc. 11:9-13.

[18] Mateo 11:28, 29.

[19] Jn. 14:26; 16:13 cf. Hech. 1:8.

[20] cf. Mt. 6:33.

[21] Mc. 1:14, 15 cf. Mt. 6:33.

[22] Juan 12:31.

[23] cf. Mt. 5:1-12.

[24] cf. 5:13 ss.- cp.7.

[25] cf. Stg. 2:8-12 cf. 1:25.

[26] cf. Rm. 8:7-9; 7:7, 12, 14; 13:8, 9.

[27] 1ª Jn. 3:4.

[28] Mt. 5:17-19, 21-30, 31-33, 34-37, 38-42 cf. Hb. 8:8-12.

[29] cf. Filp. 3:20; 2ª Cor. 5:2; 2ª Tim. 4:18; Hb. 12:22 cf. Ap. 21:2, 9, 10.

[30] Mt. 6:33 cf. Jn. 3:5; Hech.14:22; Col. 1:13.

[31] Cf. Romanos 3:10-12; 7:9, 7, 8, 14, 15-23.

[32] Juan 3:5-7 cf. Stg. 1:18 cf. Rm. 8:1-3, 5-7-9.

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©Antolín Diestre Gil
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